Búsqueda
Avanzada
Jueves 08 de febrero, 2007
San José, Costa Rica.

  Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,  

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Copa Nacional Ciclismo Montaña AM-PM
Campeonato 2006-2007

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Xpresiones
Chats
Foros
Obituario

Ocio y Cultura
En detalle
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Calendario 2007

Especiales Noticiosos
Nueva ley de Migración
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Conferencia mundial sobre sida 2006
Mundial 2006
Elecciones 2006
Especial Escogiendo Escuela
Listado Completo

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Raíces (Geneología)
Tribuna del Idioma

  Documentos
Leyes
Informes

Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo

Quiénes somos
Teléfonos, fax y direcciones de La Nación
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Noticias Opinión:

Foto Principal: 1498892
/LA NACIÓN

La Biblia y el TLC



Osías Segura
Osias_Segura@asburyseminary.edu
Teólogo

La Biblia es esa narrativa histórica de la interacción entre Dios y la humanidad. En ella hay registradas historias con las que hoy los cristianos nos identificamos. Diferentes circunstancias de la vida diaria nos impulsan a identificarnos con los personajes bíblicos, sus experiencias sociales, y con el Dios misericordioso que comparte la miseria humana.

Al identificarnos con la narrativa bíblica, descubrimos que las Escrituras nos pueden hablar hoy y –por qué no– enseñarnos qué hacer ante el Tratado de Libre Comercio y el problema de la pobreza en nuestro país.

Hay que reconocer que hemos acarreado un grave problema histórico con la pobreza, y que sería un grave error decir que el TLC será el culpable de más pobreza.

El TLC no es un modelo de desarrollo económico, sino que incluye mecanismos para integrar el intercambio y acceso de productos, así como para atraer inversiones.

Se espera que tales inversiones e intercambio de productos faciliten el hecho de que algunos sectores productivos y sociales se vean beneficiados, mientras que otros se verán perjudicados. El TLC no conducirá al país al desarrollo ni a reducir la pobreza, como algunos intentan convencernos.

Al hablar de la pobreza hablamos de un fenómeno multifacético que incluye lo cultural, psicológico, económico, político y social. Esto se traduce en la impotencia de seres humanos para satisfacer sus necesidades básicas.

Respuesta bíblica. ¿Como podríamos atender a aquellos que se verán perjudicados ante el TLC? ¿Qué hay de quienes ya se han visto perjudicados por muchas generaciones? Es aquí donde responde la Biblia.

La moral capitalista no se preocupa por los perjudicados, pero la Biblia nos presenta a un Dios justo, que llama a su pueblo a ser justo.

La Biblia muestra a un Dios dueño de todo, y a la humanidad como fideicomisaria de la creación y su riqueza. Es decir, Dios nos ha dado tal riqueza para que justamente todos se vean beneficiados. ¡Esto suena hoy ridículo para la ética capitalista!

Algunos de nuestros lideres, hoy, no se consideran administradores de la riqueza de Dios, sino dueños de la riqueza que “la mano invisible del mercado” les ha dado.

No solo buscan hacer ganancias honradas, sino que invierten su tiempo más en fraude, evasión de impuestos y corrupción en sus negocios. Aun las instituciones a la que una vez Dios delegó poder para beneficio de todos, se han tornado en fuerzas malignas de explotación.

Cuándo, cómo y dónde. Se ha negociado el TLC y está listo para su aprobación. Ahora toca a las organizaciones preocupadas por los perdedores, los pobres, negociar y vigilar cómo serán distribuidos los “beneficios” del TLC.

El tiempo ha llegado a los políticos para que sean sinceros con el pueblo y para que le expliquen cuándo, cómo y dónde tales “beneficios” servirán a todos.

Es tiempo para que las iglesias se conviertan en centros comunitarios integrales y para que así se atiendan las necesidades tanto espirituales como físicas de los más necesitados.

¿Continuará la Iglesia en silencio o se escuchará por fin su voz profética? ¿Podremos responder al Creador imitando sus características éticas? ¿Podremos retar justamente a “la mano invisible” que favorece a unos y a otros no?

Orígenes (siglo III d. C.) dijo: “De un material que uno habría desechado como inútil, Él forma [personas fuertes] devolviéndoles su respeto propio, capacitándolas para sostenerse sobre sus propios pies y mirar a Dios a los ojos. Ellos eran objetos acobardados, despreciados, quebrantados, ¡pero el Hijo los ha libertado!”.

Sala de Redacción
Latinoamérica Ya
Mundo Ya
Deportes Ya
Gente Ya
Nuevas Tecnologías


Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo


Suplemento inmobiliario M
Suplemento Autos 2007
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Obituario
Diario Oficial La Gaceta