 La actriz francesa Marion Cotillard
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BERLÍN (AFP) -
El 57o Festival Internacional de Cine de Berlín abrió el jueves sus puertas con una nota sentimental, el filme francés "La Môme - La Vie en Rose", que retrata la trágica existencia de la cantante Edith Piaf, encarnada por una Marie Cotillard irreconocible, poseída por su papel.
La película dirigida por Olivier Dahan, de 39 años, y con excelente dirección fotográfica de Tetsuo Nagata, fue muy bien acogida por la crítica, y no deja indiferente al espectador durante sus 140 minutos de duración.
El actor mexicano Gael García Bernal, miembro del jurado internacional de la Berlinale, declaró a la prensa que sentía "muy contento" de su participación.
"Como es la primera vez que soy miembro de un jurado, y como me ocurre siempre que hago algo por primera vez, es seguro que no olvidaré nunca estos momentos", dijo.
Además de "La Môme - La Vie en Rose", otras 21 películas compiten por el Oso de Oro y los Osos de Plata de la Berlinale, cuya sección oficial incluye asimismo cuatro filmes fuera de concurso.
Este viernes será estrenada la primera de las dos películas latinoamericanas que aspiran a los máximos galardones del festival: "El año en que mis padres se fueron de vacaciones", del director brasileño Cao Hamburger.
También aparecerá en pantalla "The Good German", de Steven Soderbergh, con George Clooney, sobre la historia de un periodista estadounidense involucrado en un asesinato en el Berlín de posguerra.
"La môme", que adopta el título de una de las célebres canciones de Piaf "La Vie en Rose" para su difusión internacional, es uno de los cuatro filmes franceses en competición.
La cinta evoca sin velos los momentos más dramáticos de la vida de esta artista fallecida en 1963 a la edad de 47 años.
Abandonada por una madre alcohólica, criada en un burdel, obligada después a trabajar por su padre, que era artista de circo, la pequeña Edith no tuvo una vida fácil. A los 20 años cantaba en las calles de París por unas monedas, emborrachándose con su amiga Momone (Sylvie Testud).
El director de cabaret Louis Leplée (Gérard Depardieu) la descubre en Montmartre y la lleva a iniciarse sobre el escenario en su local. Será él quien dé a la joven Edith Giovanna Gassion el nombre que la inmortalizó: Edith Piaf, el "gorrión de París".
Con sus primeros discos llegará el éxito y el renombre internacional. Pero la niña se transforma en una artista desgarrada, cuyos excesos consumirán pronto su frágil salud.
Marion Cotillard, a quien se vio recientemente en "Un gran año", de Ridley Scott, junto a Russel Crowe, tuvo que transformarse completamente para ser la encarnación viva de Piaf de los 20 a los 47 años.
Con el pelo cortado al rape en la parte superior de la cabeza para imitar mejor a la cantante, la actriz se pasó hasta cinco horas delante del espejo maquillándose para ocultar sus rasgos juveniles y recrear el pálido rostro de Piaf en su agonía.
Cotillard consiguió así dar nueva vida al mito del "gorrión de París", con su forma de hablar, los gestos y hasta los movimientos corporales, especialmente en sus últimos años de vida, tras la muerte de su gran amor, el boxeador Marcel Cerdan (Jean-Pierre Martins), lo que probablemente pueda significarle una distinción en este festival.
A la fiesta de gala de inauguración del certamen, con casi 2.000 invitados especiales, entre ellos el presidente del jurado, el director estadounidense Paul Schrader, asistirán esta noche Olivier Dahan, Marion Cotillard, Sylvie Testud, Emmanuelle Seigner y Jean-Pierre Martins.
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