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El “efecto Zamora”

Mienten quienes quieren que los escándalos duren solamente tres días

Francisco Rojas
frojas68@bellsouth.net


Una nueva teoría social se podría desarrollar o se podría estar desarrollando en el país después de los últimos acontecimientos en la Dirección General de Migración.

Tengo la teoría de que a todo eso lo podríamos llamar el “efecto Zamora”: un golpazo a la conciencia social y un terremoto en las estructuras institucionales.

Cuando en una sociedad sumergida en la corrupción, como la nuestra, corruptos y corruptores hacen sus negocios con toda naturalidad y la sociedad no hace nada porque lo asimila y lo reproduce dentro de las relaciones interpersonales e interinstitucionales, los valores se vuelven antivalores. Los vicios privados se vuelven virtudes públicas. La política se torna antipolítica.

Entonces, por supuesto que tiene que haber una reacción entre los corruptos y los corruptores cuando surge el “efecto Zamora”; por supuesto que tiene que haber movimientos y reposicionamiento dentro de las estructuras. Les están cambiando el sistema y el esquema.

¡Fuera los honestos! ¡Fuera los correctos! ¡Fuera la integridad! ¡Fuera los idealistas! ¿Que no ven que las cosas son así y nunca van a cambiar? Sean realistas, gritan ellos. Estos valores que se quieren rescatar con el “efecto Zamora”, que son vistos como antivalores por la sociedad corrupta, se tornan para ella en distorsiones de la realidad.

Lo real para ellos es lo que está, lo que es y no lo que debe ser. Son puros “juicios de valor”, son relativos. El efecto viene cuando la sociedad se cuestiona lo que pasa.

En una cultura en donde la gente no se cuestiona nada, sino que simplemente reproduce el sistema, únicamente los escándalos logran crear algún efecto. Los corruptos aseguran que en Costa Rica no hay escándalo que dure tres días. ¡Mienten! Eso es lo que quieren.

El “efecto Zamora” es una campana que repica en la conciencia, que se retoma y se copia en los movimientos sociales. Es liderazgo. Es ejemplo. Es educación para el pueblo. Es denuncia. Es ideal que será copiado como rescate de la nueva política.

La gente con el “efecto Zamora” poco a poco comienza nuevamente a creer en ella. Vuelve a creer en el funcionario público. El “efecto Zamora” lava la cara y reivindica a todos aquellos funcionarios y costarricenses honestos, trabajadores, que se han visto eclipsados injustamente por un montón de vivazos.

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