 La senadora argentina Cristina Fernández junto a la presidenta de las "Madres"
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PARIS (AFP) -
"La desaparición es un dolor permanente y un delito permanente", explicó en París Marta Vázquez, Madre de la plaza de Mayo y una de las artífices de la convención sobre desaparecidos forzados firmada el martes en la capital francesa.
Esta mujer dulce y sonriente de 80 años no consiguió contener su emoción al tomar la palabra ante ministros, diputados y responsables de organizaciones internacionales de más de 50 países que firmaron esta convención que, una vez ratificada, convertirá la desaparición forzada en un crimen de lesa humanidad.
"Me sorprendió ver a representantes de tantos países. Se decía que serían muy pocos pero yo sentía que esto tenía que salir adelante. Hemos luchado mucho y hoy tenemos nuestra recompensa", declaró Vázquez a la AFP.
La Convención, aprobada por la ONU en diciembre, debe ser ratificada por cada Estado y sólo entrará en vigor cuando al menos 20 países la hayan suscrito.
"Nuestro trabajo no ha terminado. Tenemos que pedir a nuestros países que ratifiquen y cumplan esta convención. En Argentina, no se puede juzgar a nadie por desaparición forzada porque no está reconocida como delito", citó.
Vázquez, acompañada en París por la presidenta de Madres de la Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, y la responsable de las Abuelas, Estela de Carlotto, confió en que esta convención pueda ponerse en práctica pronto porque los seres humanos tienen "derecho a no ser un desaparecido".
"El dolor nos sacó a la calle a buscar a nuestros hijos pero ese dolor nos ha enseñado a pensar en todos, no sólo en ellos, a buscar la paz y el bienestar de los pueblos. Nuestros hijos lo sentían así y nosotras los hemos seguido", aseguró.
La labor de Vázquez y de todas las madres y abuelas de la Plaza de Mayo fue especialmente elogiada por la primera dama argentina, Cristina Fernández de Kirchner, cuyo discurso abrió la ceremonia de París.
"Estar hoy aquí es para mi país un protagonismo triste pero quiero reivindicar la figura de quienes me acompañan: las madres y abuelas de la Plaza de Mayo", pidió la senadora, elogiando el "orgullo" y la "dignidad" de estas mujeres, "memoria viviente" y "mentoras jurídicas" de esta convención.
Cristina Fernández de Kirchner recordó que Argentina fue "un segundo laboratorio de las prácticas del Holocausto" y explicó "que el terrorismo de Estado tuvo por objeto sembrar el pánico y el horror en una sociedad para implantar un modelo social de exclusión".
Más de 30.000 personas desaparecieron durante la dictadura en este país sudamericano (1976-1983), según cifras de organizaciones humanitarias.
La senadora argentina recordó que el actual gobierno de su país entendió que "la impunidad crea las condiciones para que todo vuelva de nuevo a suceder" y subrayó que los tres poderes declararon la nulidad de las leyes de obediencia y punto final que significaban la amnistía de los represores".
"Pertenezco a la generación que fue la víctima propicia de ese terrorismo de Estado y en nombre de los que no tuvieron derecho a defenderse en un juicio justo (...) reinvindico entonces, en la figura de las mujeres que hoy me acompañan aquí (...) la aplicación de la ley y el reconocimiento de la condición humana", concluyó Cristina Kirchner.
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