 Un soldado nicaragüense con un misil soviético Sam-7
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MANAGUA (AFP) -
El gobierno de Nicaragua manifestó en un comunicado su derecho a preservar los misiles SAM-7 para "la defensa y resguardo de su soberanía" y que "ningún país" -en alusión a Estados Unidos- puede exigirle que se desarme de manera unilateral.
"El Estado de Nicaragua, autónomo y soberano, no necesita aprobación de otro Estado para determinar los medios apropiados para la defensa y resguardo de su soberanía", indica una nota emitida por de la Dirección de América del Norte de la cancillería nicaragüense.
"Por lo tanto, ningún Estado puede esgrimir razón alguna para exigir de Nicaragua la destrucción unilateral de su armamento, vital e indispensable para la defensa de su soberanía", señaló el gobierno sandinista de Daniel Ortega, que asumió el cargo el pasado 10 de enero.
El gobierno de Ortega reaccionó al llamado que hizo el lunes Estados Unidos para que Nicaragua continúe con el proceso de desarme que inició en 2004 su antecesor Enrique Bolaños.
Washington hizo el pedido luego de que Ortega anunciara el viernes pasado que no eliminará los 1.100 cohetes antiaéreos que le quedan al ejército en sus bodegas con fines defensivos mientras los otros países centroamericanos renuevan su flota militar.
Ortega puso como ejemplo los aviones de combate que Honduras compró supuestamente a Estados Unidos, la "poderosa" guardia civil que tiene Costa Rica y las mejores capacidades aéreas que posee el resto de los Ejércitos de la región.
Washington negó el lunes en un comunicado que esté vendiendo aviones de guerra a Honduras, aclarando que se trata de naves de reconocimiento para la lucha contra el narcotráfico, y llamó a Ortega a destruir los misiles nicaragüenses.
Nicaragua destruyó en 2004, por órdenes del entonces presidente Bolaños, 1.000 de los más de 2.000 misiles SAM-7 que el Ejército tenía en sus arsenales desde la revolución sandinista que dirigió Ortega en medio de una guerra civil, en los años 80.
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