 El logo del 57 Festival Internacional de Cine Berlinale
(AFP)
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BERLIN (AFP) -
Berlín, que acogerá del 8 al 18 de febrero el 57º Festival Internacional de Cine de la capital alemana, se convertirá este mes en un gigantesco escenario cinematográfico para los turistas que visiten la ciudad.
Un servicio especial llevará a los visitantes a los lugares donde han sido filmadas famosas películas, entre ellas "La vida de los otros", de Florian Henckel von Donnermarck, candidata al Oscar de la Academia de Hollywood de este año.
La casa con sombría fachada gris que el público puede ver en este filme está situada en la Wedekindstrasse número 12, una calle lateral del distrito de Friedrichshain (en el este de la ciudad).
Allí viven los protagonistas de la historia, Christa-Maria Sieland (Martina Gedeck) y Georg Dreyman (Sebastian Koch), que en la película son vigilados permanentemente por la STASI (la Seguridad del Estado) de la extinta República Democrática Alemana.
En este tétrico lugar no parece haber pasado el tiempo desde la caída del Muro de Berlín (1989) y del régimen comunista (1990).
El sitio les pareció como venido de perillas a los realizadores para filmar una película sobre el servicio secreto de la desaparecida Alemania oriental.
Berlín es una ciudad codiciada por los directores cinematográficos como "escenario natural".
Es una ciudad "plena de contrastes, como ninguna otra", afirma el actor Burkhard Heyl, quien durante la Berlinale ofrece a los visitantes un paseo de dos horas por la capital alemana para admirar los escenarios originales de muchas películas famosas.
En el extremo suroeste de Berlín se encuentra todavía el "puente de los espías" (Glienicke Brücke) que une la capital alemana con la vecina Potsdam y sobre el cual se produjeron varios intercambios de prisioneros entre el Este y el Oeste durante la Guerra Fría.
Debido a su versatilidad, Berlín se presta como escenario de rodaje para muy diferentes producciones, como "Lola corre", "The Bourne conspiracy", "80 días alrededor del mundo" (Jacky Chan) o la alemana "Verano en el balcón".
Pero fue durante su división que la capital alemana despertaba principalmente las fantasías de los cineastas.
El "Checkpoint Charlie", que separaba entonces el sector estadounidense del soviético, aparece en varias películas de esta época, entre ellas "El espía que surgió del frío", y fue atravesado tanto por Roger Moore, encarnando a James Bond en "Octopussy", como por Michael Caine, en "Funeral en Berlín".
Todavía hoy se sigue utilizando el "encanto del este" de la Alexanderplatz, la Karl-Marx-Allee y la Leipziger Strasse en películas como "Good Bye, Lenin!".
En la parte occidental también hay lugares interesantes donde han sido filmadas varias películas, entre ellas la estación ferroviaria "Bahnhof Zoo", o la taberna "Die Markthalle" en el distrito de los artistas, en Kreuzberg.
No siempre se reconocen los lugares. Por ejemplo, Billy Wilder utilizó las ruinas de la estación ferroviaria "Anhalter Bahnhof", cerca de la plaza de Potsdam para convertirlas en la entrada de un hotel, en "Uno, dos, tres" (1961), antes de que fuera construído el Muro.
Matt Damon acaba de librar una persecución en automóvil al mejor estilo de Hollywood a finales de enero por la Leipziger Strasse durante el rodaje del segundo capítulo de "The Bourne Ultimatum". La persecución termina en Moscú, y para ello fue redecorado el frente de un supermercado en el centro de Berlín con carteles en caracteres cirílicos y las matrículas de los automóviles fueron cambiadas por placas rusas.
No siempre es Berlín el escenario real. En "The Good German", con George Clooney, que compite por el Oso de Oro y los Osos de Plata de la Berlinale este año, Steven Soderbergh prefirió llevar Potsdam a Pasadena (California), transformar el aeropuerto californiano de San Bernardino en el de Tempelhof de Berlín, y la facha de una casa privada en el palacio Cecilienhof de Potsdam.
El director Hal Hartley, que vive en Berlín, en cambio, hizo lo contrario. En la película "Fay Grim" que se exhibirá en la sección Panorama de esta edición de la Berlinale, Hartley rodó en una escuela del distrito berlinés de Wedding, que representa a una escuela de Nueva Jersey en el filme.
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