 Un campesino cosechando coca
(AFP)
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PARIS (AFP) -
La hoja de coca que se masca en Bolivia, las islas indonesias o las vacunas en Corea del Sur son algunos de los obstáculos con los que se topa la conferencia de la Convención de la UNESCO contra el Dopaje en el Deporte, reunida hasta el miércoles en París, en su vocación de ser universal.
El representante de Argentina, Claudio Morressi, no se privó de recordar que el dinero es un factor fundamental en la lucha contra el dopaje. "Los controles son caros. Hay que ayudar a los más desfavorecidos regulando los precios según las posibilidades de cada uno", reclamó.
Esto Lo hacía ante el director general de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), David Howman, que presentaba en la reunión de París sus ambiciosos objetivos a los 41 Estados Parte y a los futuros firmantes de la Convención, que da un marco legal al Código Mundial de la AMA.
El delegado indonesio, Toho Cholik Mutohir, se mostraba también pragmático. "En Indonesia, hay una miríada de islas y es difícil controlar el tráfico de productos prohibidos. ¿Qué puede hacer la AMA para ayudarnos?, se preguntó.
Nada. Como en la India, que cuenta con un número colosal de fábricas clandestinas de productos ilícitos, son los gobiernos quienes deben luchar contra el tráfico, fue la contestación de Howman, consciente sin embargo de que hay que "mantener los costes tan bajos como sea posible".
Algo muy difícil dado los precios y la complejidad de una lucha antidopaje eficaz. Corea del Sur, por boca de Lee Bokyoung, se quejó de que las vacunas contra la gripe alteran los resultados de los controles, como se comprobó en los últimos Juegos Asiáticos de Doha.
Ivo Eterovic, el representante de Bolivia, explicó que tuvo problemas con la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) por haber enviado muestras de un laboratorio no autorizado, que no fueron tomadas con el kit proporcionado por la FIFA.
"Hoy en un laboratorio autorizado un test cuesta 125 dólares. Cuando no había laboratorios autorizados por la AMA, valía 50 dólares", recordó.
Bolivia, como otros países sudamericanos, tiene peculiaridades propias. "En nuestro país hay algunas grandes ciudades que están a un altitud muy elevada y eso altera los hematocritos", alegó el representante boliviano, preguntándose si es pertinente poner un límite universal al dopaje.
Y eso sin hablar del pintoresco tema de la coca, que no es en absoluto anecdótico. En 2004, una veintena de deportistas bolivianos fueron víctimas, en los controles, de la secular costumbre andina de mascar hojas de coca o tomarlas en infusión.
"¡Y eso no es cocaína!", protestaba su representante. "Es importante diferenciar porque también se consume en Argentina, en Perú o en Chile", explicó.
David Howman, que no había previsto la cuestión, prometió destinar una subvención el año próximo a investigar este delicado tema.
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