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Futbol americano Su papá también fue “quarterback”, al igual que su hermano menor Eli Manning Gustavo Jiménez M. gujimenez@nacion.com Peyton Manning jugó el primer cuarto del Supertazón empequeñecido, errando pases y transmitiendo señales de inseguridad. Era justo lo que anunciaba el estereotipo sobre este mariscal de campo de los Potros de Indianápolis: un jugador de gran talento, pero que se desploma en las citas importantes del futbol americano. Manning lleva una década luchando contra tales fantasmas. Contra la idea de que nunca iba a pasar de ser una posibilidad de estrella, de que jamás traspasaría el umbral que separa a los jugadores simplemente buenos de los grandes campeones. Para eso está el Supertazón, para crear leyendas. O bien para descartarlas. En esta edición 41, Peyton supo elegir el camino de la grandeza y consagrarse como uno de los mejores del deporte favorito de Estados Unidos. Manning condujo a los Potros a su primera victoria en 36 años, por lo cual recibió el trofeo de jugador más valioso (MVP por sus siglas en inglés). Se asoció con magníficos corredores como Dominic Rhodes o Joseph Addai, quienes lucraron de sus pases milimétricos en la victoria ante los Osos de Chicago. También destacó el pateador Adam Vinatieri, autor de tres goles de campo (nueve puntos). Sin embargo, los principales honores fueron para Manning, sobre todo luego de reponerse de un primer cuarto de espanto. “No hubo pánico. Nos mantuvimos en calma todo el partido”, aseguró el mariscal. Sin embargo, con los pases que falló en el período inicial era imposible no recordar las críticas por sus bajonazos de rendimiento en los partidos importantes. Todo cambió con el envío de 53 yardas a Reggie Wayne que se convirtió en touch down en el segundo cuarto. El brazo de Manning estaba caliente. Y de un manotazo dejó atrás añejos fantasmas. Herencia. Lo del futbol americano es pura cuestión de ADN para Peyton. Su papá Archie jugó 14 temporadas en la NFL y su hermano menor Eli es el mariscal de campo de los Gigantes de Nueva York. El hermano mayor Cooper también jugó esa posición, pero no llegó a ser profesional por culpa de una enfermedad que le lastimó seriamente la espina dorsal. Peyton y Eli solo se han enfrentado una vez, precisamente en la campaña que terminó el domingo. El asunto empezó como una simple anécdota, mas terminó subiendo de tono en los medios de prensa, que bautizaron aquel partido del 10 de setiembre como la “Batalla de los hermanos”. Papá Archie le tiró agua fría al asunto. “Los dos han dicho que es un juego entre dos equipos, y eso es nada más”, sentenció el patriarca a nombre de sus dos hijos. Finalmente se impusieron los Potros 26-21. Más que por la victoria, Peyton mostró alivio por haber superado ese momento. “Disfruté mucho viendo a Eli jugando en persona”, afirmó después. La familia ya puede presumir de un Supertazón. Peyton ahuyentó la mala fama y ahora el próximo paso es ganar más y tratar de convertirse en una leyenda.
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