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Tico crea feromonas para controlar polillas en cultivos Sustancia sirve a insectos hembras para atraer a los machosFabricación sintética permite usarla en trampas y controlar la plaga Debbie Ponchner dponchner@nacion.com Jorge Arturo Cabezas Pizarro se cataloga artista: él observa la naturaleza, se inspira en ella y luego trata de imitarla. Es un artista poco convencional. Su taller es un laboratorio de investigación en la Escuela de Química de la Universidad de Costa Rica; sus pinturas son los elementos en la tabla periódica y sus obras son moléculas. Tiene un especial interés por las feromonas, sustancias químicas que segrega un insecto para enviar un mensaje –de alerta o de que es hora de aparearse– a los demás de su especie.
Cabezas ha dedicado los últimos 15 años a buscar formas de crear en su laboratorio las feromonas que producen las hembras de algunas polillas para atraer –como un poderoso afrodisíaco– a los machos de la especie. Sin embargo, a diferencia de las polillas hembras, que producen la sustancia para cumplir con la tarea de procrear, Cabezas la utiliza para controlar las poblaciones de esos insectos, que son una amenaza para cultivos como la papa, el melón o el cacao. Se trata de un trabajo que lo ha hecho merecedor del Premio Nacional de Ciencia Clodomiro Picado Twight 2006. Pega piezas. “Mi trabajo es muy apasionante, consiste en armar rompecabezas”, explica Cabezas. Él ve cada molécula que va a “copiar” en su laboratorio como un complejo rompecabezas. Su tarea es identificar las piezas adecuadas (átomos) y los procedimientos correctos para unirlas y crear la molécula que busca. Si bien la elaboración de feromonas de polillas no es cosa nueva en la ciencia, el método empleado por Cabezas sí lo es. Su trabajo, que se inició de la mano de su ya desaparecido mentor, José Calzada, y ha continuado junto con sus estudiantes, consiste en la creación de un reactivo que facilita la síntesis de moléculas orgánicas complejas, como las feromonas. Las moléculas orgánicas se caracterizan por ser sustancias químicas basadas en cadenas de átomos de carbono unidos entre sí, formando una especie de columna vertebral. El reactivo creado por Cabezas, llamado 1,3 dilitiopropino, facilita la elaboración de las moléculas orgánicas pues proporciona una pieza de tres átomos de carbono. Así, si se utiliza el 1,3 dilitiopropino a la hora de sintetizar en el laboratorio la feromona de la polilla que ataca los cultivos de cacao, la elaboración de la molécula conlleva solo cuatro pasos. Hasta ahora el mecanismo que existía para elaborar esa molécula requería de ocho pasos. Además de simplificar la elaboración de muchas moléculas orgánicas, el 1,3 dilitiopropino también disminuye su costo de síntesis. El procedimiento para crear el reactivo –la receta– ha sido publicado por Cabezas y sus colegas en varias revistas científicas como Journal of Organic Chemistry y Organic Syntheses , pero aún no ha sido patentada por el autor. Del laboratorio al campo. Si bien Cabezas es un artista en su laboratorio, su trabajo no acaba allí. A él le gusta calzar botas de hule y salir al campo para poner sus hallazgos a trabajar. Utiliza las feromonas que fabrica para controlar plagas que afectan los cultivos nacionales. Él ya realizó experimentos con cultivos de papa en Cartago. La polilla, que es una pequeña mariposa, afecta el cultivo al depositar sus larvas en el tubérculo en crecimiento. La larva, que se encuentra en el interior, se alimenta de la papa y la destruye. Para controlar la polilla, usualmente se utilizan plaguicidas. Según Cabezas, se pueden dar entre 10 y 18 aplicaciones de plaguicidas en una sola cosecha de papa para controlar la polilla. Cuando se utilizan las feromonas, todo cambia. El procedimiento es sencillo: se toma una diminuta porción de feromonas y se coloca en un dispositivo muy cerca de un recipiente plástico que contiene agua con jabón. Los machos, atraídos por la feromona, se acercan y quedan atrapados en el agua. Para controlar la plaga durante todo un año en 5.000 hectáreas de papa solo se requiere 75 miligramos de feromonas, equivalentes a un tercio de taza de café. La población de polillas no se erradica con la técnica de las feromonas, pero sí se controla. Las pruebas de campo señalan que en lugar de 18 aplicaciones de plaguicidas, solo se podrían requerir unas cinco aplicaciones cuando se utilizan las feromonas. Lo que viene. La siguiente meta de Cabezas será la elaboración de la feromona de la polilla que se come la ropa, un trabajo que planea desarrollar este año. Pero las aplicaciones del reactivo 1,3 dilitiopropino no se circunscribe únicamente al mundo de las feromonas. El reactivo ayuda a otros científicos a desarrollar síntesis de complejas moléculas. Investigadores de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, ya lo utilizaron en la síntesis de un compuesto antitumoral.
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