 Presidente de Bolivia Evo Morales
(AFP)
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LA PAZ (AFP) -
El gobierno del presidente Evo Morales sofocó las protestas en la convulsa población boliviana de Camiri, cediendo a las principales demandas de líderes cívicos que paralizaron por ocho días una vía que comunica con el norte argentino y que el fin de semana tomaron instalaciones de petroleras.
Una comisión del poder Ejecutivo, encabezada por el ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas, negoció desde el sábado con líderes civiles de Camiri, la estratégica población que une vialmente la rica provincia de Santa Cruz con Argentina y sede de plantas distribuidoras de gas para Brasil y mercados locales.
El ministro Villegas y el líder cívico Ulises Medina expresaron su conformidad por el entendimiento firmado este lunes, dos días después de que se registraran violentos disturbios entre pobladores y fuerzas combinadas del Ejército y la Policía que dejaron 11 heridos, en el intento de toma de una planta de gas de la empresa Transredes, filial de la holandesa Shell.
El gobierno, según el documento de entendimiento, aceptó la instalación en Camiri de una Gerencia de Explotación y Exploración de la estatal petrolera YPFB, que era la demanda central que activó el paro civil desde el lunes 29 de enero.
Asimismo, el gobierno anunció que mejorará los sistemas de control y fiscalización de los campos de gas y petróleo considerados "marginales" y que bajo contratos con el Estado son explotados por las empresas petroleras extranjeras.
El entendimiento incluye la instalación en Camiri de otra gerencia de parte de la empresa Petroandina, conformada entre las estatales bolivianas YPFB y la venezolana PDVSA, que se encargarán de desarrollar proyectos hidrocarburíferos en este país andino-amazónico.
El poder Ejecutivo también se comprometió a instalar en Camiri, a partir del primer semestre de 2008, una planta de separación de líquidos, para lo cual destinará un presupuesto de inversión de 100 millones de dólares.
Finalmente Camiri -que desde la década del 50 recibió al apelativo de capital petrolera de Bolivia por sus grandes reservas de gas y petróleo- desistió en su exigencia de pedir la expropiación de dos refinerías en las provincias de Santa Cruz (este) y Cochabamba (centro) administradas por la brasileña Petrobras.
El ministro Villegas dijo que el proceso de negociación fue lento porque los medios de difusión del poblado de Santa Cruz se alinearon a las demandas del comité cívico y bloquearon la información que difundía el poder Ejecutivo, lo que impidió que la población conociera la voluntad política para solucionar y atender las demandas.
"Hubo un cerco informativo", dijo el ministro, quien comandó las negociaciones, atrincherado en un cuartel del Ejército y sin poder movilizarse por el poblado de Camiri, de unos 30.000 habitantes, por temor a ser agredido por los pobladores.
El dirigente cívico Medina afirmó que una vez rubricado el acuerdo se levantó el corte de rutas que impidió el tránsito de pasajeros y carga entre la rica provincia oriental de Santa Cruz con la Argentina y que también amenazó con suspender el tráfico al Paraguay.
Destacó los acuerdos firmados con el Ejecutivo, con el argumento de que Camiri, asentada en la región con el más rico reservorio de gas de de Bolivia es a la vez una de las más deprimidas.
Mientras se firmaba el acuerdo, dirigentes civiles del poblado de Yacuiba, en el extremo sudeste de Bolivia, señalaron que así como el poder Ejecutivo construirá una planta de gas en Camiri, ahora debe habilitar otra en este poblado, otro importante reservorio de gas, informaron medios locales.
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