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Desiguales Según Rousseau, las inequidades provienen del modo de apropiación económicaVíctor J. Flury Los académicos de Dijon (Francia) fueron los primeros en preguntar acerca de la causa de la desigualdad en el mundo, pregunta que contestó Jean-Jacques Rousseau a través de un libro que obtuvo el premio de la Academia de marras. El libro –un clásico– se titulaOrigen de la desigualdad entre los hombres (1754), y allí Rousseau plantea que todas las inequidades provienen del modo de apropiación económica y no de la condición biológica delhomo sápiens . Desde aquel prístino aporte rousseauniano, agua y sangre corrieron bajo los puentes y, si la brecha en el nivel de ingreso era –en 1900– de 1 a 4 a favor de las naciones ricas del norte versus los países pobres del sur, tal proporción aumentó de 1 a 30 un siglo después.
Y siguió su carrera. A fines del año pasado, el World Institute for Development Economics Research (WIDER) de la Universidad de las Naciones Unidas, Helsinki, que realizó una investigación del ingreso y de la riqueza hasta el año 2006, tomando en cuenta el 94% de la población terrestre, nos dice que el 90% de la riqueza planetaria se halla concentrada en Norteamérica, Europa y la región Pacífico-Asiática (Australia y Japón); y que, mientras Estados Unidos posee el 6 % de la población adulta y 1/3 del ingreso mundial, India –con más del 15% de adultos– tiene un ingreso del 1%. El estudio, traducido al dialecto popular de la tarta y las porciones, señala que el 99% de la tarta se la lleva un país y el 1% queda en manos de los nueve restantes. ¿Qué me cuentan? Asimismo, en nuestros lares y, de acuerdo con el último informe Estado de la nación , las cosas marchan por el mismo camino; y el Plan de Desarrollo que presentó el Gobierno, el 24 de enero pasado, reconoce sus límites frente al problema. Más iguales que otros. El WIDER toca también varios asuntos que nos conciernen y que cuadran el paisaje de la aldea global. No es mi propósito, sin embargo, abordarlos ahora. Sí me gustaría insistir, con respecto a lo ya escrito, en que todavía persiste en el ánimo de muchos la supersticiosa idea de que no es posible la equidad, aunque la ciencia hable de una igualdad virtual (en efecto, cada quien aterriza a la vida equipado con equis clase de genes –genotipo–, y un buen número de ellos emergerá a la superficie y dejará a los demás perdidos o inexpresados, lo que da lugar al fenotipo). La organización social, y un granito de azar quizás, definen el fenotipo o, si Ud. quiere, la personalidad. Y aquí me acuerdo de George Orwell cuando afirmaba, en broma, claro, que “los hombres son iguales, pero algunos son más iguales que otros”; porque no es verdad que haya “más iguales”, no, se trata de que en Costa Rica –y valga de ejemplo– un núcleo de 10.000 individuos consumen el 7,2% de los bienes y servicios facturados (dato de Unimer). De manera que hay que trabajar con la vista fija en la comunidad entera, favoreciendo a una multitud de grupos y no únicamente a los pocos, y el nombre de esto es democracia. Una democracia que exige a su Gobierno –en tanto administrador del Estado– universalizar la educación, promover industrias que no tenemos, financiar investigaciones que nunca se han emprendido, fundar tecnociudades y, en suma, no empujar de atrás a los ciudadanos, sino colocarse al frente, marcar el rumbo. Y todo para ayer.
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