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EDITORIAL

La ruta del desarrollo

Mediante simplismos y soluciones “mágicas” no lograremos avanzar
El Círculo de Montevideo nos ha reiterado verdades a menudo olvidadas


Pasada una época de la reciente historia latinoamericana en que la búsqueda de recetas “mágicas” para alcanzar el desarrollo condujo a inconvenientes resultados (a veces desastrosos), los académicos y líderes empresariales, sociales y políticos más serios del hemisferio han renovado el vigor de una verdad marginada en el camino. Se trata, simple y llanamente, de que, para mejorar el bienestar general de nuestros pueblos, es necesario potenciar un conjunto de múltiples factores, sin los cuales será muy difícil mejorar sustancialmente el nivel de vida dentro de la democracia.

Entre esa multiplicidad de variables, hay una esencial como punto de partida: el reconocimiento, por parte de sus principales responsables, de la complejidad del proceso, y la disposición a actuar con solidez, visión y sentido de realidad para conducirlo. Esto implica conocer y reconocer la realidad, despojarse de atavismos históricos, de prejuicios y camisas de fuerza ideológica que entorpecen el pensamiento y distorsionan la acción. Por desgracia, en América Latina aún existe una gran cantidad de dirigentes, e incluso de gobernantes, que no han logrado dar este salto de lucidez y se mantienen atados a visiones simplistas y erradas, que desembocan en la demagogia o el autoritarismo. Hugo Chávez, en Venezuela, es el peor ejemplo. Tiene como discípulo predilecto a Evo Morales, en Bolivia, y como potenciales seguidores a Rafael Correa y Daniel Ortega.

Por suerte, sin embargo, también existen líderes políticos de sólidos antecedentes e indudable estatura, que han abrazado el pensamiento y las acciones correctas. De este tipo de dirigentes se compone el “Círculo de Montevideo”, que durante el viernes y sábado de la pasada semana celebró una reunión en nuestro país. Entre sus integrantes están los exmandatarios Julio María Sanguinetti (Uruguay, su fundador) Fernando Henrique Cardoso (Brasil), Ricardo Lagos (Chile), Belisario Betancourt (Colombia) y Felipe González (España), a los que se unieron, en parte o en la totalidad de las discusiones, los presidentes Óscar Arias y el colombiano Álvaro Uribe.

Sus discusiones y conclusiones, de las cuales dimos cuenta en nuestras ediciones de fin de semana, fueron una acertada cátedra de visión para el desarrollo, particularmente importante para nuestro país, dada su actual coyuntura política y la necesidad de que la Asamblea Legislativa ratifique el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, y otra serie de leyes de gran trascendencia para impulsar nuestro desarrollo. En momentos cuando, en Costa Rica, algunos sectores gremiales y políticos han satanizado el acuerdo y han convertido el “antiteleceísmo” en su único móvil de discusión, los distinguidos visitantes reafirmaron lo que el Gobierno ha planteado desde sus inicios y formalizado con suPlan nacional de desarrollo 2007-2010 : una visión integral para alcanzarlo.

Dentro de esa visión, la ampliación y consolidación de la apertura de mercados para nuestros productos es vital; sin ella, no tendremos suficientes posibilidades de exportar y generar empleos. Y los tratados de libre comercio son mecanismos fundamentales (aunque no únicos) para lograrla. De aquí la importancia de negociarlos y ratificarlos. Sin embargo, el desarrollo implica mucho más: fortalecer el Estado de derecho; mejorar la recaudación fiscal; generar más inversión pública y privada; mejorar la calidad y ampliar la cobertura de educación, salud y otros servicios públicos; impulsar las pequeñas y medianas empresas; promover la sostenibilidad ambiental; construir infraestructura, y promover la investigación científico-tecnológica, la innovación y la creatividad.

En todas esas tareas, en las cuales el país ha logrado importantes logros, debemos seguir avanzando. Poner en vigencia el TLC es una parte muy importante del proceso; por eso, y nada más que por eso, debemos ratificarlo. Y por la importancia de los otros factores, debemos potenciarlos al máximo. Que un conjunto de líderes tan diversos y responsables nos lo haya recordado es un motivo adicional para dinamizar el esfuerzo. Ojalá también contribuya a elevar el nivel de nuestra discusión pública sobre el particular.

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