 Negociador nuclear iraní Ali Larijani
(AFP)
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VIENA (AFP) -
Las grandes potencias occidentales, encabezadas por Estados Unidos, reaccionaron con escepticismo a la propuesta del director general de la AIEA, Mohamed ElBaradei, de aplicar una "pausa" en la crisis nuclear con Irán, toda vez que Teherán insiste en su derecho atómico.
En cambio, Rusia, aliada y socio comercial de la República islámica, se mostró optimista, al estimar que ese plan podría "conducir a una solución política" del contencioso, en palabras el domingo en Teherán del secretario general del Consejo de Seguridad ruso, Igor Ivanov.
El jefe de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) abogó la semana pasada ante el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza) por una "pausa" en esta crisis, con la suspensión simultánea de las sanciones de la ONU contra los iraníes y de las actividades de enriquecimiento de uranio por parte de Teherán.
Desde entonces, varios altos responsables estadounidenses, británicos y alemanes reafirmaron su apoyo a la resolución 1737 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, votada el 23 de diciembre, en la que se establecen medidas punitivas económicas y comerciales contra Irán debido a su rechazo a abandonar sus actividades nucleares sensibles.
El documento prevé una suspensión, e incluso un levantamiento, de dichas sanciones, solamente si la AIEA constata que Teherán ha suspendido su enriquecimiento de uranio.
La Agencia de la ONU tiene previsto presentar un informe sobre la respuesta iraní el próximo 21 de febrero.
En Nueva York, el embajador adjunto estadounidense ante la ONU, Alejandro Wolff, recordó el lunes que en la resolución, "el camino hacia una suspensión (de las sanciones) ya está trazado y pasa por la interrupción del enriquecimiento, seguida de una respuesta del Consejo".
"Esto está muy claro y no da lugar a reinterpretaciones", aseveró este representante.
Asimismo, el embajador estadounidense ante la AIEA, con sede en Viena, Gregory Schulte, estimó, interrogado por la AFP, que "si Irán suspende todas las actividades relacionadas con el enriquecimiento, incluido la investigación y el desarrollo, el Consejo de Seguridad suspenderá las sanciones".
Sin embargo, el régimen iraní tiene previsto instalar 3.000 centrifugadoras destinadas a enriquecer uranio, en la planta de Natanz, donde ya están en funcionamiento dos cascadas de 164 centrifugadoras cada una.
De lado británico, un portavoz de la cancillería insistió en la claridad del documento onusiano. "La resolución fue adoptada y seguimos esperando que Irán la atienda", dijo a la AFP.
El negociador en jefe del dosier iraní, Alí Larijani, se abstuvo por su parte de cerrar la puerta a la propuesta de ElBaradei, al asegurar que ésta debe "ser examinada con detalle".
Para Mark Fitzpatrick, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, el problema del plan del jefe de la AIEA es que "los occidentales deberían contentarse con la palabra de Teherán".
Habida cuenta de que hasta ahora, todas las suspensiones del enriquecimiento iraní han sido temporales o parciales, "los occidentales ya no creen en ello, a no ser que puedan verificarlo de forma efectiva", añade este experto.
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