 Presidente de Colombia, Alvaro Uribe
(AFP)
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BOGOTA (AFP) -
El presidente colombiano, Alvaro Uribe, desafió el martes un pedido de familiares de secuestrados, del gobierno francés y de ONGs para que desista del rescate militar de los plagiados por la guerrilla de las FARC, al advertir que 2007 será un año "crucial" para rescatarlos.
"El año 2007 es un año crucial. Llamo la atención de ustedes, para que cada uno de nosotros interiorice que este es un año crucial. Para derrotar a los cabecillas de la guerrilla, capturar aquellos del paramilitarismo que están por fuera de la cárcel. Un año crucial para rescatar secuestrados. ¡Crucial para rescatar secuestrados!", dijo Uribe a la cúpula de la Policía.
En un encuentro en Bogotá con generales de ese cuerpo armado, el mandatario reveló también que pidió a su alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, que pida colaboración militar a los países de Europa, para llevar a cabo los operativos de rescate.
"Ayer (lunes) le dije al Comisionado que debía pedir a los países europeos, interesados en el acuerdo humanitario sobre los secuestrados, que nos ayuden en el rescate a través de la Fuerza Pública. Este es un país que maneja procesos transparentes, todos los días más ajustados a los derechos humanos", añadió.
Uribe se refirió tácitamente así a Francia, España y Suiza, que han actuado como facilitadores para buscar el intercambio de un grupo de 57 rehenes de las FARC, que incluye a tres estadounidenses, la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt (también de nacionalidad francesa) y a decenas de políticos, policías y militares, por unos 500 rebeldes presos.
El gobierno de Jacques Chirac le ha insistido a Uribe sobre la necesidad de "reanudar el diálogo" para buscar el canje y desistir del intento de rescate.
"Francia y la familia de Ingrid Betancourt se oponen a una operación de rescate de rehenes por la fuerza que podría representar un riesgo para su seguridad", subrayó hace 15 días el ministro francés de Relaciones Exteriores, Philippe Douste-Blazy, en un comunicado.
La madre de Betancourt, Yolanda Pulecio, y el esposo de la política, Juan Carlos Lecompte, dijeron recientemente a la AFP que el gobierno de Uribe se aprestaba a rescatar a su hija.
"Creemos que si se lleva a cabo una operación militar de rescate, Ingrid podría morir a manos de las FARC (...) La guerrilla y el gobierno colombiano deben entender que es hora de negociar porque a nadie le interesa que los rehenes mueran", afirmó, por su parte, el Comité parisino de apoyo a Betancourt -secuestrada el 23 de febrero de 2002-.
La liberación, la primera semana de enero y tras seis años de cautiverio, del ex ministro Fernando Araújo -uno de los 58 rehenes 'canjeables' de las FARC- en medio de un operativo del Ejército, alentó a Uribe a buscar el rescate de los cautivos y sacó a flote la incomodidad que le genera el tema del canje.
Uribe se adjudicó el triunfo mientras su ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, anunció que el Gobierno seguiría con los operativos de rescate, acatando una orden presidencial de hace cuatro meses cuando suspendió las tentativas para el acuerdo en rechazo a un atentado en una guarnición militar de Bogotá, que dejó 20 heridos y atribuyó a las FARC.
La advertencia tiene lugar un día después del anuncio de que, a instancias de organismos de derechos humanos, una delegación de familiares de secuestrados viajará en marzo a Washington para pedir a congresistas estadounidenses y a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que presionen a Uribe para que desista del rescate militar.
La perspectiva de que Uribe se lance de lleno a rescatar a sangre y fuego a los secuestrados -algunos próximos a cumplir 10 años en cautiverio- aumentó la angustia de familiares que recordaron que 11 rehenes han muerto durante el gobierno de Uribe: 8 militares, un gobernador y un ex ministro, en una fallida operación en mayo de 2003.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), la guerrilla más antigua y militarmente poderosa de las que combaten en el país, insiste en que para aceptar sentarse a negociar el canje, Uribe debe ordenar previamente la desmilitarización de dos municipios del suroeste del país.
Uribe no acepta esa demanda, por considerar que es excesiva, y propone la desmilitarización de una zona más reducida y bajo estrictas condiciones, lo que las FARC rechazan.
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