Búsqueda
Avanzada
Lunes 29 de enero, 2007
San José, Costa Rica.

Publicidad
  Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,  

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Campeonato 2006-2007
Juegos Nacionales 2007

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Xpresiones
Chats
Foros
Obituario

Ocio y Cultura
En detalle
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Calendario 2007

Especiales Noticiosos
Nueva ley de Migración
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Conferencia mundial sobre sida 2006
Mundial 2006
Elecciones 2006
Especial Escogiendo Escuela
Listado Completo

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Raíces (Geneología)
Tribuna del Idioma

  Otros formatos
nacion.com en su PDA
nacion.com en el celular
nacion.com en formato
Noticias por e-mail

Quiénes somos
Teléfonos, fax y direcciones de La Nación
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Noticias Nacionales:

Foto Principal: 1486374
Óscar Saborío ha vivido momentos de mucho peligro en León XIII y La Carpio.
Jorge Arce

Paramédicos encaran la muerte a toda hora


Nicolás Aguilar R.
naguilar@nacion.com

Si a un policía lo amenazan de muerte, puede eventualmente utilizar su arma de reglamento. Pero es muy distinta la situación de los paramédicos de la Cruz Roja, quienes en diversos momentos enfrentan diariamente situaciones riesgosas sin otra arma que su astucia y... un poco de suerte.

“Hay ocasiones en las que se llega a un sitio y tenemos que juntar al herido y salir corriendo...”, afirma Jorge Pérez, quien atiende la zona de Los Cuadros, de Goicoechea, San José.

Lo han empujado, amenazado y, en varias oportunidades, le han disparado cuando procuraba ayudar a pacientes.

“Ingresar con policías a sitios peligrosos no garantiza nada. Un día había policías por todo lado y, aún así, alguien abrió fuego y tuvimos que lanzarnos al piso mientras controlaban la situación”, añade Pérez.

Experiencias similares ha vivido Óscar Saborío –destacado en León XIII–, a quien han retenido a punta de puñal y armas de fuego, la mayoría de los casos atendiendo pacientes heridos de bala tras riñas callejeras.

“Es algo doloroso porque nuestro deber es salvar vidas. Cuando nos agarran a pedradas o amenazan, siempre hay gente esperando por ayuda y pueden morir si llegamos tarde en su auxilio”, afirma.

Saborío sostiene que “se trata de unos pocos” y, en la medida de lo posible, procura agilizar la coordinación con la Fuerza Pública para aligerar el envío de las ambulancias.

“El problema es que no siempre hay patrullas disponibles en la zona y eso retrasa nuestra llegada. Hacemos todo lo posible pese a los peligros”, añade.

Los paramédicos también tiene que lidiar con familiares de pacientes, casi siempre ligados con fechorías, quienes exigen, pistola en mano, “curaciones casi milagrosas”. “Demandan que los curemos de inmediato...”, dice Saborío.

Sala de Redacción
Latinoamérica Ya
Mundo Ya
Deportes Ya
Gente Ya
Nuevas Tecnologías


Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo


Suplemento inmobiliario M
Suplemento Autos 2007
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Obituario
Diario Oficial La Gaceta