Búsqueda
Avanzada
Domingo 28 de enero, 2007
San José, Costa Rica.

  Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,  

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Campeonato 2006-2007
Juegos Nacionales 2007

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Xpresiones
Chats
Foros
Obituario

Ocio y Cultura
En detalle
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Calendario 2007

Especiales Noticiosos
Nueva ley de Migración
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Conferencia mundial sobre sida 2006
Mundial 2006
Elecciones 2006
Especial Escogiendo Escuela
Listado Completo

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Raíces (Geneología)
Tribuna del Idioma

  Documentos
Leyes
Informes

Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo

Quiénes somos
Teléfonos, fax y direcciones de La Nación
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Noticias Opinión:


¿Se va a discutir la desigualdad?

En la solución de la desigualdad nos jugamos el bienestar y la democracia

Jorge Arturo Chaves

Es casi un penoso lugar común: en Costa Rica el porcentaje de familias pobres se estancó y la desigualdad entre quienes más tienen y los que padecen serias carencias, es creciente. El programaEstado de la nación ha dejado claro que la sociedad costarricense es significativamente más desigual que hace dos décadas, a pesar de los resultados económicos favorables, de la transformación profunda del aparato productivo, del acelerado dinamismo de los sectores financiero, de zonas francas, de turismo y del bum de la construcción. El vigor de los altos niveles de inversión extranjera y de las exportaciones, con los que se ligan pujantes grupos empresariales, constituyen un sorprendente contrapunto a la falta de recepción de beneficios y a la insuficiencia de desarrollo humano de grandes sectores de la población.

Si estos datos pueden todavía sonar un tanto asépticos y conceptuales, un semanario nacional se ha encargado de ilustrarlos mediante un estudio de Unimer con base en la encuesta de Ingresos y Gastos de Hogares 2004. La constatación estadística impacta: alrededor de solo 10.000 personas consumen el 7,2% de todo lo que se factura en bienes y servicios del país. Y alrededor del 7,4% de hogares de Costa Rica gastan el 32, 7% de todo lo que los costarricenses compramos en salud, alimentación, recreación, etc. Pero a los números el estudio le ha agregado unas pinceladas que producen estupor: entre este grupo de ticos se encuentran quienes visitan hasta tres veces por semana restaurantes de lujo, pueden consumir en una sola cena un par de botellas de vino de ¢135.000 cada una; cambian de auto de lujo cada dos años; compran su ropa de marcas exclusivas en el extranjero; mudan de reloj dos o tres veces por año –con modelos que oscilan entre los $ 300 y los $ 6.000–, y pueden gastar en una compra de joyas, en una sola tarde, hasta $15.000.

Pero si estos hechos causan sorpresa, hay algo que puede llamar más la atención: pese a su gravedad, el tema de la creciente desigualdad no se está discutiendo con resonancia a nivel nacional. Ni se está ubicando entre los asuntos prioritarios para definir las políticas públicas y las estrategias empresariales privadas, ni se está investigando la relación que puede tener con la estrategia de desarrollo aplicada durante estos veinte años, ni se está colocando la equidad como una prioridad de mayor o igual importancia que la competitividad y la eficiencia, a la hora de trazar los planes económicos. Un caso expresivo de estas omisiones puede encontrarse en el proceso de definición, negociación y actual presentación legislativa del TLC.

Es probable que hallemos parte de la explicación de esto en actitudes que hoy por hoy deberían ser llamativas: están quienes todavía piensan que la desigualdad económica es natural, y quienes la defienden como necesaria para estimular la producción. Hay quienes se preocupan por la pobreza, pero no le ven ninguna relación con la excesiva acumulación de riqueza. Otros que siguen pensando que lo importante son los indicadores promedio del país y el beneficio total, de conjunto, sin preocuparse por los aspectos distributivos, salvo para aplicar medidas paliativas.

Algunos, en fin, que creen ingenuamente que todo se arreglaría complementando las políticas económicas con políticas sociales. Sean cuales sean las razones, el futuro del bienestar y de la misma democracia costarricense se juega en la solución al tema de la inequidad. Para buscar esa salida, es probable que la coyuntura actual, tras todo el debate sobre el TLC, ofrezca una oportunidad única de discusión y diálogo nacional. Antes de que sea demasiado tarde.

Sala de Redacción
Latinoamérica Ya
Mundo Ya
Deportes Ya
Gente Ya
Nuevas Tecnologías


Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo


Suplemento inmobiliario M
Suplemento Autos 2007
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Obituario
Diario Oficial La Gaceta