Búsqueda
Avanzada
Domingo 28 de enero, 2007
San José, Costa Rica.

  Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,  

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Campeonato 2006-2007
Juegos Nacionales 2007

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Xpresiones
Chats
Foros
Obituario

Ocio y Cultura
En detalle
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Calendario 2007

Especiales Noticiosos
Nueva ley de Migración
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Conferencia mundial sobre sida 2006
Mundial 2006
Elecciones 2006
Especial Escogiendo Escuela
Listado Completo

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Raíces (Geneología)
Tribuna del Idioma

  Otros formatos
nacion.com en su PDA
nacion.com en el celular
nacion.com en formato
Noticias por e-mail

Quiénes somos
Teléfonos, fax y direcciones de La Nación
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación


Comentario del evangelio: Cerca del precipicio



El encanto y elocuencia de Jesús provocan admiración. Incluso muestran un profundo agrado ante un modo de expresarse que, sin duda alguna, agrada a Dios. Justo en medio de este estado de cosas, se produce un giro inesperado y brusco en la actitud de los nazarenos: piden al hijo de José que certifique de alguna manera lo que ha dicho.

Este giro hace que las palabras de Jesús también cambien de tono y pasa a hacer una referencia a la falta de fe que nota entre los que le escuchan. De inmediato y luego de la breve introducción “os garantizo”, habla con claridad y fuerza asumiendo lo que pueda venir.

Jesús se compara a sí mismo con Elías y la falta de lluvia que nos narra I Reyes y también con Eliseo y la curación de Naamán (II Reyes). Esto colma la paciencia y quienes lo escuchan se muestran agresivos.

El autor sagrado narra luego un pasaje que nos recordará, por ejemplo, lo que ocurriría con Esteban: amenazan con dar muerte a Jesús. De esta manera, lo conducen hasta cerca de un barranco.

Con el presupuesto teológico de que aún no había llegado su hora, en el momento de las verdades, nadie se anima a ir más allá. Hay un cambio repentino en la situación y Jesús se retira aprovechando las nuevas circunstancias.

La contemplación de la escena que hoy nos muestra el texto de Lucas nos obliga a admirarnos de la valentía de Jesús. Decir lo que hay que decir y con fuerza, sin temer lo que se venga y de paso, con cierta elegancia, es un proceder del que todos deberíamos aprender.

Hoy día es muy común que ante lo que ocurre opuesto a los valores de Reino se calle, se hagan referencias indirectas o del todo se pase de largo para no herir susceptibilidades. A la luz de la palabra de Dios esa actitud se nos ocurre antievangélica. El talante profético es esencial y levantar la voz es necesario, aunque es claro que no genera demasiada popularidad.

P. Mauricio Víquez Lizano.

Sala de Redacción
Latinoamérica Ya
Mundo Ya
Deportes Ya
Gente Ya
Nuevas Tecnologías


Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo


Suplemento inmobiliario M
Suplemento Autos 2007
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Obituario
Diario Oficial La Gaceta