 Hassan al-Majid
(AFP)
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BAGDAD (AFP) -
El primo de Saddam Hussein, Hassan al Majid, alias "Alí El Químico", acusado de genocidio por su papel en las campañas Anfal en el Kurdistán iraquí en 1987-1988, asumió el domingo ante el tribunal que lo juzga en Bagdad su responsabilidad y afirmó no tener nada por lo que disculparse.
"Yo fui quien dio las órdenes al ejército para que destruyera las localidades y deportara a sus habitantes", declaró impertérrito "Alí El Químico", apodado así por su utilización de este tipo de armas contra las poblaciones kurdas del norte de Irak.
"No tengo necesidad de defenderme por lo que hice. No pido perdón. No cometí ningún error", agregó, durante la 39ª audiencia del juicio Anfal, en el que están acusados seis ex responsables iraquíes del régimen de Saddam Hussein.
En la sala del Alto Tribunal Penal iraquí, en Bagdad, "Alí El Químico" se instaló en la misma silla ocupada anteriormente por Saddam Hussein, juzgado en el mismo proceso y ahorcado el 30 de diciembre de 2006 tras ser declarado culpable en otro caso, la ejecución de 148 chiitas en los años 80.
El domingo, la acusación presentó una veintena de cartas y telegramas dirigidos al Estado Mayor y a las autoridades para demostrar la responsabilidad de los inculpados en los bombardeos químicos, la destrucción de miles de aldeas y la deportación de habitantes del Kurdistán iraquí.
Unas 180.000 personas murieron durante las campañas Anfal.
"Hemos tomado todas las medidas necesarias para destruir esos pueblos, tal y como lo ordenó Ali Hassan Al Majid. Gracias por confirmar la destrucción de otras aldeas", solicita uno de los telegramas, enviado por un responsable militar al ministerio de Defensa.
"Alí El Químico" justificó esas órdenes en que "los agentes iraníes infestaban entonces la región. Debíamos aislar a los saboteadores. Irán había ocupado una parte importante de nuestro territorio", durante la guerra entre Bagdad y Teherán, entre 1980 y 1988.
Los acusados --que podrían ser sentenciados a muerte en este caso-- se defienden argumentando que las campañas Anfal fueron una respuesta legítima para sofocar la insurrección.
El juez Mohammed al Oreibi al Jalifa, que preside las audiencias, aplazó el juicio hasta el lunes.
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