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Tenis El lunes anterior, era la 81 del mundo, la próxima semana ocupará el puesto 14 Miguel Luengo EFE Melburne La estadounidense Serena Williams ha vivido una vida de película, cuyo último renglón lo escribió la noche del viernes pasado cuando se convirtió en la sétima mujer en ganar tres veces el Abierto de Australia de tenis. Su madre Oracene no creía en ella. Es más, señaló que la encontraba algo “oxidada” , pero en el espíritu de Serena se mantenía una esperanza, quizás encontrada tras permanecer diez días en Senegal y Ghana, donde se dio cuenta de los problemas de esos dos países comparados con su cuenta corriente.
En esa visita Serena charló con los escolares y participó en una campaña de vacunación. Allí respiró después de haber vivido una de las etapas más duras. En noviembre pasado, el juicio que se siguió en Palm Beach contra su padre Richard durante dos semanas por incumplimiento de contrato alteró su preparación y la puso al borde de un ataque de nervios. El jurado declaró a Richard culpable de fraude por la no realización de una nueva edición de película La batalla de los sexos . La idea había sido propuesta por dos promotores privados, Carol Clarke y Keith Rhodes, propietarios de la empresa CCKR, en 2001, y no llegó a realizarse. Ellos aseguraban que habían perdido millones y que Richard les engañó. Sus hijas Venus y Serena declararon que él no era su representante y por tanto no podía decidir por ellas.
Venus nunca tomó parte en la negociación. Así lo determinó el jurado, pero la firma de Serena apareció en un documento relacionado con la exhibición. Ella dijo que era una falsificación, pero el jurado reconoció su participación. Richard no estuvo en la sala cuando se dictó el veredicto. Sí, en cambio, sus hijas, que, al conocerlo, se abrazaron. La exhibición hubiera supuesto unas ganancias cercanas a los 45 millones de dólares para los Williams. No tendrán que pagar pero está prevista una apelación. Regreso con gloria. Pocos atletas habrían aguantado tanta presión y luego iniciar un regreso como el que ha logrado en Melburne Park, donde entró como la 81 del mundo y salió la 14, tras destruir a la que el lunes será reina de nuevo en el circuito femenino, Maria Sharapova. Pero Serena ha encontrado otras cosas fuera del tenis que han forjado su carácter y también su economía. Tiene una marca propia de diseño, Aneres, su nombre al revés, y ha tenido escarceos con el mundo del cine y la televisión. Así, en febrero de 2001, las dos hermanas pusieron sus voces a un capítulo de la famosa serie televisiva Los Simpson . Ahora Serena está involucrada en la producción de una película sobre Althea Gibson, la primera campeona negra (ganó Wimbledon y US Open en 1957 y 58, y en Roland Garros en 1956) en la historia del tenis.
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