 Niña iraquí en Karbala
(AFP)
|
BAGDAD (AFP) -
La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, la demócrata Nancy Pelosi, se reunió en Bagdad con el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, durante su sorpresiva visita de este viernes a Irak, donde la violencia se volvió a cobrar 20 vidas.
En su visita sorpresa a Irak, confirmada por la embajada de Estados Unidos pero sin precisar ni duración ni programa, Pelosi está acompañada por una delegación de cinco congresistas, cuatro demócratas y un republicano.
Durante su encuentro, Pelosi y Maliki reafirmaron su acuerdo para la rápida transferencia de la gestión de la seguridad, en manos del ejército estadounidense, a las fuerzas iraquíes, subrayó un comunicado de la oficina del jefe del gobierno iraquí.
Maliki aseguró a Pelosi, la primera mujer en presidir el Cámara de Representantes estadounidense, que la intención de su gobierno es "asumir las misiones de seguridad a cargo de la Fuerza Multinacional".
Igualmente, el primer ministro solicitó que "se acelere la formación, el entrenamiento y el equipamiento de estas fuerzas, con material moderno", según el comunicado.
Se refirió al nuevo plan de seguridad para Bagdad, que debe ser aplicado en las próximas semanas por las fuerzas iraquíes y estadounidenses, con el refuerzo de 17.500 soldados enviados por Washington.
"El objetivo del plan de Bagdad es extender la seguridad en la capital y enfrentarse a todos los que violan la ley, independientemente de su pertenencia religiosa o étnica", señaló el comunicado.
El nuevo plan de seguridad para Bagdad contempla el despliegue total de 35.000 militares estadounidenses y de 50.000 soldados y policías iraquíes con el objetivo de erradicar la violencia sectaria que azota la capital iraquí.
Por su parte, Pelosi, de 66 años, "expresó su apoyo a todo esfuerzo por parte de la administración estadounidense (del presidente George W. Bush) para acelerar la transferencia de responsabilidades a las fuerzas iraquíes", según la nota.
La presidenta de la Cámara de Representantes -conocida por su dura posición contra la guerra en Irak- es la tercera en la línea de sucesión presidencial, detrás del vicepresidente, Dick Cheney.
Pelosi encabeza la mayoría Demócrata que controla el Congreso estadounidense y que el miércoles se movilizó para impedir que Bush siga adelante con la guerra en Irak, tras el llamado del presidente a "dar una oportunidad" a su nueva estrategia en el país.
Este viernes, Bush declaró haber ordenado hacer frente a quienes pretendan impedir que las fuerzas estadounidenses en Irak logren sus objetivos, mientras funcionarios confirmaron unas nuevas y más duras tácticas contra agentes iraníes que operan en territorio iraquí.
"Si alguien trata de enfrentar a nuestros soldados o impedirnos alcanzar nuestros objetivos o matar a inocentes en Irak, los detendremos", aseguró Bush.
El mandatario estadounidense hizo sus declaraciones tras reunirse en la Casa Blanca con el nuevo comandante de la fuerza multinacional en Irak, el general David Petraeus, confirmado en su cargo este viernes por el Senado en sustitución del general George Casey.
Pese a la dureza de Bush y a las intenciones del primer ministro iraquí, Bagdad vivió este viernes una nueva jornada de sangre.
"Una bomba casera estalló a las 09H55 (06H55 GMT) en el mercado de animales de Al Ghazel, en el centro de Bagdad, matando a 15 personas y dejando 35 heridos", indicó una fuente de los servicios de seguridad.
Este atentado es un nuevo ejemplo de la nueva estrategia de los rebeldes de atacar mercados para causar el mayor número posible de muertos.
El jueves, al menos 38 personas murieron en la explosión de varias bombas en mercados y calles comerciales de Bagdad, donde este viernes la policía descubrió 27 cadáveres que mostraban heridas de bala.
También este viernes otros cinco iraquíes fallecieron en varios ataques en otras partes del país.
|