 Deportados salvadoreños llegan a su país
(AFP)
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SAN SALVADOR (AFP) -
Sin más pertenencias que la poca ropa con que se fueron y su "sueño americano" hecho trizas, cientos de salvadoreños llegan todos los días al aeropuerto de El Salvador desde Estados Unidos, donde son detenidos y deportados por ingresar ilegalmente.
Alba Avila, una mujer de 27 años y madre de cuatro niños salió del país el pasado 3 de diciembre en busca del paraíso prometido y apenas diez días después fue detenida en Magali, Texas.
"Me llevaron a una prisión de Houston donde estuve un mes y cuatro días", hasta que fue montada en un avión y enviada de regreso a casa junto a otras 75 mujeres y 42 hombres.
"Espero recuperarme y volver a viajar, porque por el malogrado viaje pagué 6.000 dólares", asegura esta joven mujer originaria del oriental departamento de San Miguel, 136 km al este de San Salvador.
"Lo ideal era haber logrado quedarme en Estados Unidos para trabajar, pero ante esto (la deportación) qué podemos hacer", exclama por su parte Milagro Ventura, otra de las migrantes frustradas que salió del poblado de San Isidro, en el oriental departamento de Morazán.
El drama de los deportados concentró esta semana la atención de las autoridades, debido a que el número es inusualmente alto: diariamente llega al país un vuelo con unos 120 salvadoreños.
Los deportados no pasan por las lujosas salas del aeropuerto de El Salvador: el avión se detiene en el extremo oriental de la terminal aérea y por una improvisada escalinata descienden y pasan a una sala del llamado programa "Bienvenido a Casa".
En la pequeña sala les esperan unas 120 sillas color azul, una taza de café, un refresco gasesoso y una "pupusa", plato típico salvadoreño que consiste en una tortilla de maíz rellena con queso y chicharrón de cerdo.
"Nuestra labor es asistirles, porque vienen humillados y muchos acumulan malos tratos, por eso con una charla lo que hacemos es levantarles el ánimo", declaró a la AFP Norma Julián, directora del programa Bienvenido a Casa.
El momento de la charla es emotivo. Algunos, especialmente las personas de mayor edad, lloran al enfrentarse a la realidad de su aventura fracasada.
"Tengamos la esperanza de que vamos a salir avante, aquí en esta vida no todo es dinero, recuerden que tienen a sus seres queridos. Hay que pedirle a Dios que nos ayude", los conforta el funcionario del programa.
Luego de la charla, los deportados deben pasar el registro migratorio y en algunos casos delegados de policía, ya que algunos de los deportados han cometido delitos en Estados Unidos.
Con la llegada este viernes de otros 100 salvadoreños procedentes de Estados Unidos, la cifra de deportados en lo que va de enero llega a 1.352, superando los 757 que se registraron durante el mes de enero de 2006.
De los 1.352 que ingresaron a la fecha, 250 tienen antecedentes penales.
Los vuelos se reanudarán el próximo lunes, cuando ingresen otros 100 salvadoreños, todos con antecedentes penales, según informes de las autoridades locales.
Durante 2006 Estados Unidos deportó a 14.328 salvadoreños indocumentados, de los cuales 3.093 tenían antecedentes delictivos.
En Estados Unidos residen unos 2,5 de los 2,8 millones de salvadoreños que se encuentran en el extranjero.
Los envíos de dinero que estos emigrantes hacen a sus familiares alcanzaron en el 2006 la cifra récord de 3.315 millones de dólares, una cifra que representan el 16% del Producto Interno Bruto (PIB) del país y que mantiene a flote la economía.
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