 Presidente de México Felipe Calderón en Davos
(AFP)
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DAVOS, Suiza (AFP) -
El mundo en desarrollo protagonizó este viernes el Foro de Davos, con la llamada de los presidentes de México y Brasil a los inversores extranjeros y el reclamo de Luiz Inacio Lula da Silva a que termine la ronda de Doha para acabar con la pobreza, mientras Africa volvió a hacer oír su voz.
"México, si no es la tierra prometida, sí es la tierra del futuro", se atrevió a proclamar Calderón con la soltura adquirida las cinco veces que ha participado en el Foro, donde este año intervino como flamante presidente.
"Estamos convirtiendo a México en uno de los mejores países para invertir" con la garantía de la "seguridad jurídica", aseguró, en detrimento de otros países de la región cuyas "acciones del Estado afectan a las inversiones, como en Argentina, Bolivia, Venezuela y otros".
"Aprovecho para invitar a los empresarios que quieran venir a Brasil a conquistar oportunidades", convidó por su parte el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, en un debate abierto con Calderón.
Lula insistió en el papel regulador del Estado para establecer "garantías jurídicas suficientes que promuevan el desarrollo" y aseguró a la comunidad empresarial que "Latinoamérica vive un momento de tranquilidad y paz".
En su tercer año en Davos, éste para presentar su segundo mandato, el mandatario brasileño cumplió su objetivo de luchar contra la pobreza pidiendo a Europa y Estados Unidos que hagan concesiones para llegar a un acuerdo comercial en la ronda de Doha que produzca desarrollo, y quiso dar ejemplo exponiendo los logros de Brasil.
"Si queremos enviar una señal a los países más pobres de que van a tener una oportunidad en el siglo XXI, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, los países más importantes deben asumir la responsabilidad de pactar ese acuerdo", urgió.
El presidente brasileño hizo además estas declaraciones un día antes de una reunión ministerial de unos 30 países de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Davos en la que intentarán reanudar las tratativas de la Ronda de Doha para la liberalización comercial internacional, que se suspendieron en julio.
Para acabar con la pobreza también llamó a los inversionistas extranjeros, sobre todo de Estados Unidos, a seguir el ejemplo de la fabricación de biodiésel en Brasil y financiar la fabricación de este producto en Centroamérica y Africa para fomentar así el desarrollo y las energías limpias.
Calderón y Lula, que acordaron que éste visitará México en julio, apoyaron su discurso con una larga agenda de reuniones con empresarios.
Africa también fue objeto de discusión este viernes de la mano del presidente sudafricano, Thabo Mbeki, y su homóloga de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, junto con el primer ministro británico, Tony Blair, y el cantante irlandés Bono.
Blair dijo que el fracaso de la ronda de Doha "tendría un efecto desmoralizador para Africa", "pero que que muchos lo imaginan", y propuso que la próxima cumbre del G-8 de los países más ricos se comprometa con la lucha contra la pobreza.
Bono por su parte pidió que el G-8 avance en la reducción de la deuda de los países pobres, mientras que Thabo Mbeki pidió más eficacia en la ayuda a Africa.
El fundador de Microsoft, Bill Gates, contribuyó al debate sobre el mundo en desarrollo de la jornada hablando del programa de inmunización mundial que financia la fundación que creó con su esposa.
Gates aseguró que las vacunaciones han salvado las vidas de unos 2,3 millones de niños gracias a la Alianza Mundial para las Vacunas y la Inmunización (GAVI) creada en 2000 con una donación de 1.500 millones de dólares de la Fundación Gates.
El domingo termina esta cita anual que congrega a la élite empresarial mundial -que suele venir a Davos a ampliar negocios en un ambiente discreto- y a dirigentes de todo el mundo que quieren promover diversas iniciativas.
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