 La soja, manzana de la discordia
(AFP)
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BUENOS AIRES (AFP) -
Productores agropecuarios se movilizaban este martes en varios puntos de Argentina contra el alza de las retenciones a las exportaciones de soja y no descartaban realizar una huelga en protesta contra lo que denominan política "intervencionista" del gobierno que, por su lado, rechaza los argumentos del campo.
"Fue una exitosa jornada de lucha", dijo al término de la protesta Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), que reúne a pequeños productores, en rueda de prensa en Buenos Aires.
Advirtió que durante la jornada recibió de parte de los productores de la zona pampeana y central, la más rica del país, "un contundente mandato hacia un paro agropecuario de al menos 10 días", que será decidido la semana próxima.
"Por eso hago un llamado a la sensatez al presidente (Néstor) Kirchner. Todavía estamos a tiempo de no profundizar el conflicto y evitar un nivel de confrontación mayor", insistió el dirigente.
En una jornada de intensa lluvia, los productores se congregaron con camiones, autos y tractores en los costados de varias rutas del centro-este del país, donde realizaron actos y entregaron folletos con sus principales reclamos a los automovilistas.
"Al paro, al paro (huelga)", corearon los manifestantes que cortaron durante media hora la ruta que une la capital argentina con la ciudad de Rosario (310 km al norte de Buenos Aires), en la provincia de Santa Fe, donde se juntaron unos 150 agricultores.
La protesta fue convocada por la FAA y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), que nuclea en su mayoría a ganaderos de la rica Pampa Húmeda, localizada en el centro del país, pero no obtuvo el apoyo de los grandes hacendados.
La FAA y la CRA decidirán la semana próxima si finalmente convocan al paro de entre 10 y 15 días, de no mediar un cambio de actitud que reclaman al gobierno.
El disparador de la protesta fue el aumento de 4 puntos a las retenciones a las exportaciones de soja, anunciado la semana pasada por el gobierno.
La ministra de Economía, Felisa Miceli, dijo que utilizará el dinero extra que ingresará al fisco para subsidiar los precios de alimentos básicos, como el pan, los fideos y el pollo en el mercado doméstico.
"Bajo el pretexto de reducir los precios de los alimentos básicos, el gobierno da otro manotazo a los productores sojeros", dijo el presidente de la FAA, una entidad que fue aliada de Kirchner en los primeros años de su gobierno.
Principal producto de exportación de Argentina, la soja --en forma de harina, aceite y porotos-- representó ventas al exterior por 8.860 millones de dólares el año pasado, según datos oficiales.
Buzzi criticó además "la concentración de la actividad agraria en pocas manos", la "extranjerización de las tierras" y adviritó que con las medidas gubernamentales "está en riesgo la agricultura familiar".
El ministro del Interior, Aníbal Fernández, descalificó los argumentos que sostuvieron la protesta del campo y dijo que los dirigentes agropecuarios "no conocen el país porque acá todos debiéramos tener las mismas oportunidades y pareciera que no se quieren ver esas cosas".
Las entidades agropecuarias critican al gobierno de Kirchner por la falta de diálogo con el sector, cuyas ventas al exterior representaron en 2006 el 33% del volumen total de las exportaciones de Argentina.
En noviembre pasado, los productores realizaron una huelga de nueve días para rechazar lo que consideran intervencionismo gubernamental en los mercados de carnes y granos, que sin embargo no produjo desabastecimiento en el mercado doméstico.
En esa ocasión, la poderosa Sociedad Rural Argentina (SRA), que concentra a los grandes hacendados, participó de la protesta.
El intervencionismo gubernamental que critican los productores es el método instrumentado por Economía para evitar que los notorios aumentos de precios internacionales de materias primas agrícolas se trasladen a las góndolas domésticas.
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