 Una sonrisa ayuda, y más en Cuba
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LA HABANA (AFP) -
En medio de las dificultades cotidianas y la inquietud generada por la enfermedad de Fidel Castro, los cubanos alimentan una veta de humor que además de las bromas y chistes callejeros se expresa en numerosos espectáculos teatrales, programas de radio y televisión.
"Los cubanos siempre hemos reído. Nos reímos de todo, hay una tradición de enfrentar los conflictos más difíciles con humor", señala Isabel Rodríguez, guionista y catedrática de la universidad de La Habana.
Mientras esperan a las guaguas (autobuses), al paso por la calle o mientras acuden a la bodega (tienda), es fácil escuchar a los cubanos riéndose y haciendo burla de todo, pese a la incertidumbre que puede haber generado la falta de noticias sobre la salud de Castro.
Castro no ha sido visto en público desde el 26 de julio pasado, un día antes de ser intervenido por una hemorragia intestinal, y su salud ha sido convertida en "secreto de estado", después de transferir el poder provisionalmente a su hermano Raúl.
"En situaciones de crisis, los cubanos siempre recurren a dos recursos que tienen muy a la mano: el humor y el rumor", dice Jorge Masvidal, profesor de Sociología de la Comunicación.
El ingenio popular creó a "Pepito", síntesis de la picaresca local, un infante terrible en cualquier terreno, incluso en el político, donde es escuchado incluso por el ahora convaleciente Castro.
Pero el humor no se queda sólo en la calle, sino que penetra los programas radiales y de televisión, en los espectáculos de teatro y en los bares o en los cafés, donde el chiste es mas corrosivo.
En uno de ellos, "La Roca" en el barrio de Vedado, que recientemente ha incorporado las presentaciones de cómicos en vivo, el actor Orlando Manrufo ('La Mariconchi') sale a escena en medio de aplausos de ansiosos espectadores, algunos de los cuales han esperado varias horas para ver su show.
El espectáculo de "La Mariconchi" mezcla parodias de canciones y bromas con el público, y narra 'intimidades' sobre la forma como vive su familia.
En un momento de la presentación, Manrufo empieza a parodiar la canción "Se me olvidó otra vez" del mexicano Juan Gabriel, que transforma en una larga carta a una supuesta hermana que se fue a Estados Unidos en "el bombo", el sorteo de visas que hace la oficina de intereses de Washington en La Habana.
A través de la canción y mientras evoca la solidaridad familiar, "La Mariconchi" va haciendo una lista de cosas que le gustaría que sus parientes le enviaran: aceite, cosméticos, pasta dental, etc.
"La mejor forma de hacer humor es decir la verdad", asegura por su parte Carlos Ruiz de la Tejera, uno de los mas populares humoristas cubanos.
Ruiz es un ingeniero hidráulico que tras el paso por el teatro clásico y contemporáneo desembarcó en el humor de situaciones y que ha presentado su espectáculo en México, Colombia, Argentina y en Francia, donde su actuación como "El burgués tropical" (una versión actualizada de Moliere), estuvo en cartelera varios meses.
Su monólogo sobre "El Camello" -el improvisado autobús cubano- y que se puede escuchar en su página de internet (www.carlosruiz.cubart.cu) es considerado un clásico en la isla.
"Para hacer humor en Cuba hay que trabajar mucho. Dado que el nivel educativo es alto, la gente no admitiría chabacanerías", añade Ruiz en su apartamento, donde tiene una estatuilla que dice Premio nacional del humor: un negrito desnudo imitando a un Oscar y con las manos púdicamente sobre su sexo.
La picardía y el doble sentido no están ausentes. "Punto G" -una comedia que ha ganado en dos ocasiones el premio de popularidad en la televisión y que se transmite los miércoles en la noche- aborda la sexualidad a través de los ojos de un empleado de mantenimiento de un consultorio.
"Buscamos utilizar los recursos de la comedia de situaciones para un propósito de divertir pero generar también una reflexión acerca de un tema tan cercano a todos", apunta Carlos Torrens, libretista de "Punto G".
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