Chiitas ponen fin a boicot político
Bagdad. Reuters. El movimiento político del clérigo iraquí y líder miliciano Moqtada al-Sadr dijo ayer que pondrá fin a su boicot de dos meses en el Parlamento, lo que sugiere una distensión en las diferencias con sus aliados chiitas en el gobierno respaldado por Estados Unidos.
El primer ministro chiita de Iraq, Nuri al-Maliki, ha estado bajo presión para que tome duras medidas en contra del Ejército Mehdi, una milicia leal a Sadr que EE. UU. considera como la mayor amenaza a la seguridad de Iraq, pero su pasada dependencia al apoyo político de Sadr ha dificultado esa tarea.
Los sadristas anunciaron un boicot a finales del año pasado para presionar por su demanda de un cronograma para el retiro de las fuerzas estadounidenses del país y en protesta por una reunión entre Maliki y el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
“Pusimos fin a nuestro boicot en los ministerios y en el Parlamento”, dijo Bahaa al-Araji, dirigente del movimiento de Sadr, junto a la gobernante Alianza Chiita, aduciendo que hubo respuesta a sus demandas.
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