 TLC con Estados Unidos genera resistencia en América Latina
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WASHINGTON (AFP) -
El Gobierno estadounidense admitió este miércoles la necesidad de efectuar "ajustes sustanciales" en el capítulo laboral de los Tratados de Libre Comercio (TLC) alcanzados con Perú, Colombia y Panamá, para que puedan ser sometidos antes de julio al Congreso bajo control demócrata.
"Hemos informado a Colombia, Perú y Panamá de que debemos prever la necesidad de efectuar algunos ajustes sustanciales en dichos textos antes de que los acuerdos sean considerados por el Congreso", reconoció John Veroneau, adjunto de la representante estadounidense para el Comercio (USTR), Susan Schwab.
"Hemos afirmado públicamente y en privado que estamos abiertos al diálogo con el Congreso sobre el capitulo laboral de los acuerdos y está claro que se efectuarán algunos ajustes en esa área antes de que el Congreso trate" los acuerdos alcanzados el pasado año con los tres países latinoamericanos, dijo.
Con estas declaraciones, el Gobierno estadounidense trató de acercar posiciones con los demócratas, que tomaron el control de ambas cámaras del Congreso a principios de enero y ya adelantaron que exigirían mayores garantías laborales y medioambientales para aprobar dichos acuerdos.
Veroneau, que se cuidó de utilizar la palabra "renegociación", pronosticó que los "ajustes" podrían ser introducidos en los acuerdos antes del 31 de marzo y sometidos al Congreso antes de que expire el 1 de julio la "vía rápida" que permite al presidente George W. Bush negociar este tipo de tratados.
"Tenemos como plazo el 31 de marzo para notificar el acuerdo con Panamá a fin de que sea firmado antes de que expire la vía rápida. Pero creemos que podríamos alcanzar un acuerdo con el Congreso sobre los cambios en el capítulo laboral bastante antes", pronosticó.
Panamá es el único de los tres países que no firmó el acuerdo todavía. El Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representante incluyó en su agenda los acuerdos con los países latinoamericanos, aunque sin fijar una fecha para considerarlos.
La portavoz del USTR, Gretchen Hamel, aclaró más tarde que "en los casos de los acuerdos ya firmados por Estados Unidos y que no han sido ratificados todavía por el Congreso, creemos que dichos ajustes se pueden hacer mediante un instrumento vinculante sin que sea necesario reabrir el texto del acuerdo".
El adjunto del USTR también subrayó que el objetivo de su Gobierno era que el Congreso considere los tratados "bajo la actual vía rápida", o sea hasta el 30 de junio, aunque ya dejó entrever la posibilidad de que se ratifiquen después de esa fecha.
"Bajo las normas de la vía rápida, podrían ser considerados después y seguir beneficiándose de los procedimientos de la vía rápida", aseguró.
Veroneau sostuvo asimismo que los tres países entendían la necesidad de modificar el acuerdo que negociaron duramente durante varios años con Estados Unidos.
"Entienden que compartimos el mismo objetivo de alcanzar un amplio apoyo bipartidista para estos acuerdos y reconocen que hay que hacer algunos ajustes para alcanzar ese objetivo", declaró.
Tras las declaraciones de Veroneau, once legisladores demócratas, varios de ellos miembros del Comité de Medios y Arbitrios, responsable para los acuerdos comerciales, escribieron a Schwab para exigirle "una necesaria renegociación" de los tratados para que incluyan también garantías medioambientales.
"La crisis global de la explotación ilegal de la madera debería ser tratada expresamente en los acuerdos comerciales, particularmente los de Colombia y Perú", advirtieron los legisladores, entre ellos Xavier Becerra, el asistente de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.
Los demócratas, que ganaron las elecciones legislativas de noviembre, son tradicionalmente más proteccionistas que los republicanos.
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