 Presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad y de Nicaragua Daniel Ortega
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MANAGUA (AFP) -
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ha iniciado su gobierno con las promesas de millonarias ayudas provenientes de Venezuela e Irán, dos países en la lista negra de Estados Unidos, y el anuncio de promover una profunda reforma constitucional de alcances desconocidos.
El primero en acudir con ayuda fue el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien visitó Managua del 10 a 12 de enero donde asistió a la toma de posesión de su "hermano Daniel (Ortega)" y firmó 15 convenios de cooperación, valorados en más de 600 millones de dólares.
La asistencia venezolana incluye la condonación de la deuda externa nicaragüense y el suministro de petróleo a precios preferenciales que ayudarán al país a resolver sus problemas energéticos.
Dos días después, Ortega recibió al presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, quien anunció un vasto programa de cooperación energética, económica y comercial, por montos no precisados, que beneficiarán al gobierno sandinista y además la reapertura de sus embajadas en Managua y Teherán.
La presencia de Chávez en Managua estuvo marcada por un fuerte protagonismo en los actos públicos, en los que Ortega lo dejó defender a sus anchas su revolución socialista y su antiimperialismo y en los que ambos celebraron sin reparos el ejercicio del poder.
Con la misma tónica, Ahmadinejad proclamó que Irán no está sola en su lucha contra el "imperialismo mundial", porque cuenta con el apoyo de Managua y Caracas, ciudad que visitó antes de viajar a Nicaragua.
Las declaraciones de Chávez y Ahmadinejad, quien ha sido emplazado por la comunidad internacional a suspender un programa de enriquecimiento de uranio, es visto por algunos sectores políticos como "una mala señal" del gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda).
"Es importante que esos acuerdos no impliquen compromisos políticos que comprometan a Nicaragua a ingresar a un bloque de naciones que mantienen una actitud de confrontación" con Estados Unidos, dijo a la AFP el ex embajador nicaragüense ante la OEA Carlos Tunermann.
No obstante, consideró que Ortega fue "cauteloso" al no secundar las posiciones de sus invitados, ante quienes insistió que tenía el compromiso de luchar contra la pobreza, por lo que, a su juicio, aún es prematuro valorar el rumbo que tomará su gobierno en política exterior.
Otros, como el diputado derechista Eliseo Núñez, temen que la relación de Ortega con gobiernos como los de Venezuela e Irán complique los vínculos comerciales que Nicaragua tiene con Estados Unidos, hacia donde se dirigen sus principales exportaciones.
"Por el momento sólo son señales preocupantes, porque todavía no se han dado hechos concretos, como declaraciones públicas o un apoyo en la ONU", dijo Núñez, a la AFP.
"Siempre es un riesgo tener mucha cercanía con Hugo Chávez", coincidió por su lado el político conservador Noel Vidaurre.
Mientras que para el ex canciller nicaragüense Emilio Álvarez, "Irán busca apoyo político internacional y lo hace con amigos de la misa línea que Hugo Chávez".
Señaló que "Nicaragua es un voto en Naciones Unidas, por lo que en diplomacia es interesante" ver qué hará el gobierno sandinista.
El analista Alejandro Serrano, por su parte, cree que "hay que esperar que Ortega dé a conocer su política de gobierno para saber hacia dónde vamos.
El nuevo mandatario, que asumió el gobierno el 10 de enero, tiene planeado introducir una reforma constitucional para crear asambleas populares y darle más poder al pueblo.
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