 Presidente electo de Ecuador Rafael Correa
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QUITO (AFP) -
El economista Rafael Correa emprende este lunes el camino para insertar Ecuador en la corriente de la nueva izquierda latinoamericana, al asumir la presidencia para el período 2007-2011 con la promesa de reformar la Constitución y revisar el pago de la deuda externa.
Correa, de 43 años, es el primer mandatario de izquierda desde 1979, cuando retornó la democracia a Ecuador, el país más inestable de la región donde los tres últimos presidentes elegidos fueron destituidos en medio de revueltas sociales.
Crítico acérrimo del neoliberalismo y con formación académica en Europa y Estados Unidos, el ex ministro recibirá la banda de manos de Alfredo Palacio -quien sustituyó al coronel Lucio Gutiérrez en abril de 2005- luego de una victoria aplastante en segunda vuelta sobre el magnate bananero Alvaro Noboa.
A la investidura en la sede del Legislativo asistirán una decena de mandatarios, incluidos líderes del socialismo regional: el venezolano Hugo Chávez, el boliviano Evo Morales, la chilena Michelle Bachelet, el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva y el nicaragüense Daniel Ortega.
También acudirán el príncipe Felipe de España y el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad.
Correa, que se identifica con el "socialismo del siglo XXI" de Chávez, promete revolucionar Ecuador con una Asamblea Constituyente que elabore una Carta Magna para reemplazar la de 1998 e implante un nuevo modelo económico, político y social que asegure el control del Estado sobre la educación y la salud.
Para ello convocará a una consulta popular sobre la Asamblea en un acto posterior a la posesión, con el conocimiento del Congreso, cediendo en el empeño original de hacerlo a espaldas de los diputados, a quienes considera una "mafia", por lo que no presentó candidatos en las elecciones de octubre.
El gobernante cambió de posición tras una jugada de ajedrez del ex presidente Lucio Gutiérrez, que de aparente cadáver político pasó a convertirse en figura determinante como líder del partido Sociedad Patriótica, la segunda fuerza electoral tras las legislativas.
Sorpresivamente, Gutiérrez dejó la oposición el jueves y conformó una nueva mayoría parlamentaria favorable a la Constituyente, con la condición de que Correa convoque la consulta a través del Congreso.
La élite política teme que el mandatario cierre el Legislativo y exponga al país a una situación como la de Venezuela y Bolivia, donde la izquierda también agita la situación interna.
Con el apoyo de los indígenas, que representan el 35% de la población, Correa también se comprometió a revisar el pago de la deuda externa de 10.328 millones de dólares (25,3% del PIB) sin excluir una moratoria, así como los contratos con las petroleras extranjeras, ya golpeadas por la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia.
Igualmente, excluirá al quinto productor sudamericano de petróleo de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y finalizará, en 2009, el acuerdo por el cual ese país opera desde un puerto ecuatoriano su principal puesto antidrogas en el Pacífico.
Sin embargo, ha descartado estatizar los medios de producción al estilo Chávez, quien anunció medidas de ese corte en el sector de telecomunicaciones, empresas eléctricas y parte de la refinación de crudos, al jurar el pasado lunes para un nuevo mandato.
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