 Primer ministro británico Tony Blair
(AFP)
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LONDRES (AFP) -
El primer ministro británico, Tony Blair, defendió el viernes la política intervencionista del ejército británico en países como Irak y Afganistán, a la que se opone una mayoría de la población.
En un discurso en el que diseñó las grandes líneas de la estrategia militar británica de los próximos años, Blair, que dejará el poder en unos meses, reclamó el fortalecimiento de las fuerzas armadas, para que puedan estar listas a "comprometerse en campañas difíciles".
El jefe de gobierno británico subrayó que si Gran Bretaña aspira a un papel de liderazgo mundial, debe estar dispuesta a enviar tropas a zonas lejanas y peligrosas y a participar en conflictos armados al mismo tiempo que debe trabajar por la paz.
En el discurso que pronunció desde el buque de la Marina británica "HSM Albión", frente al puerto de Plymouth, Blair argumentó que hay dos tipos de naciones: aquéllas "que hacen la guerra y mantienen la paz, y las que se dedican, excepto en circunstancias excepcionales, a sólo mantener la paz".
Ante altos mandos militares, Blair reiteró su política exterior de estrecha alianza con Estados Unidos, y prometió más dinero para las fuerzas armadas británicas, que reconoció hacen frente a serias dificultades en Irak y Afganistán, por lo que necesitan un presupuesto más alto.
El primer ministro no olvidó en su discurso la controvertida "guerra contra el terrorismo", que le ha acarreado una fuerte pérdida de popularidad, incluso dentro de su propio Partido Laborista y en el seno mismo del estamento militar.
Pese a las críticas, Blair advirtió nuevamente que sería "catastrófico" si Londres llega a bajar los brazos ante el terrorismo.
"El terrorismo destruye el progreso. El terrorismo no puede ser derrotado sólo a través de medios militares", subrayó, advirtiendo de que el combate contra los terroristas será largo.
Derrotar al terrorismo será una "batalla larga", que puede prolongarse durante una generación, declaró el 'premier' británico.
Blair reiteró que los ataques del 11 de septiembre de 2001 dejaron claro que los sangrientos atentados contra Nueva York y Washington no serían casos aislados. "Hacemos frente no a una conspiración criminal o fanática, sino a una organización terrorista", aseguró.
El discurso de Blair justificando su política intervencionista se produjo dos días después de que Estados Unidos anunciara que enviará más de 20.000 nuevos soldados a Irak, decisión que Londres estimó que "tenía sentido".
Sin embargo, Blair indicó que Londres no enviará nuevas tropas a Irak, arguyendo que la situación en Bagdad, donde operan las tropas norteamericanas, es diferente a la de Basora (sur), segunda ciudad de Irak, donde están desplegadas la mayoría de las tropas británicas.
Gran Bretaña quiere retirar a unos 3.000 militares de Irak antes de finales de mayo, de forma que su contingente se reducirá a 4.500 hombres.
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