 Nicolas Sarkozy candidato de la derecha francesa
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PARIS (AFP) -
Nicolas Sarkozy dará el domingo un paso adelante en su sueño de ser presidente de Francia ya que será nombrado oficialmente candidato de su partido UMP (derecha, en el poder) para las elecciones de abril y mayo y lanzará su campaña contra su rival más peligrosa, la socialista Ségolène Royal.
Sarkozy, de 51 años, ministro de Interior y al mismo tiempo presidente de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), es el único aspirante de su partido y será oficialmente elegido tras la votación de los más de 330.000 afiliados, realizada por Internet.
Ante los más de 50.000 que acudirán personalmente al congreso de la UMP el domingo a las afueras de París, el candidato pronunciará un discurso que ha preparado "desde hace tiempo" en el que presentará su visión "de Francia y del tipo de jefe de Estado que necesita este país".
Desde hace algunos meses, Sarkozy, que trabaja con ahínco para hacer realidad la ambición de convertirse en presidente de Francia, ha conseguido el apoyo de los pesos pesados de la UMP, un partido irónicamente creado por el actual presidente Jacques Chirac, que es su gran rival.
En este momento y para disgusto del jefe de Estado, nadie consigue hacer sombra al omnipresente, popular y ambicioso ministro de Interior y sus rivales potenciales acabaron renunciando a presentar su candidatura por miedo a quedar ridiculizados frente al torbellino Sarkozy, empatado en intenciones de voto con Royal.
El ejemplo más claro es el jefe de gobierno, Dominique de Villepin, que fue considerado por muchos el heredero de Chirac pero enterró cualquier ambición, sobre todo desde que la popularidad que consiguió como ministro de Relaciones Exteriores cayera en picado por la ola de protestas provocada en 2006 debido a un contrato especial para jóvenes impulsado por su gobierno.
La única circunstancia que enturbiará el domingo la entronización de Sarkozy es el misterio que rodea las intenciones de Chirac de cara a estas elecciones.
Aunque la mayoría de analistas opinan que el presidente, de 74 años, quema sus últimos cartuchos y no se presentará candidato por tercera vez, el jefe de Estado asegura que sigue dando vueltas a su decisión, que comunicará a los franceses en las próximas semanas.
Lo que está claro es que ni Chirac ni sus escasos aliados participarán en la fiesta de su propio partido el domingo, un signo flagrante de la división y el clima crispado que reina en la UMP, algo que podría debilitarlo de cara a las elecciones y favorecer a los socialistas.
Pese a estas sentidas ausencias, Sarkozy lanzará oficialmente el domingo su campaña, en la que pretende transmitir una nueva imagen de la derecha, cercana a los problemas de los franceses y alejada de la herencia de la era Chirac.
En cuestiones internas, el candidato, hijo de una familia húngara, ha mostrado ya como ministro de Interior la importancia que concede al control severo de la inmigración y al rigor contra la delincuencia.
Populista, oportunista, antieuropeo, extremadamente liberal y peligrosamente cercano a la extrema derecha, según sus detractores, Sarkozy se rodea de periodistas y cámaras, se enorgullece de su amistad con los actuales dirigentes estadounidenses y se burla sin piedad de todo aquel que osa criticarle.
"Todo es posible con Nicolas Sarkozy", será el simbólico lema de su campaña a las presidenciales, que comenzará oficialmente el domingo, aunque la auténtica campaña del candidato para reemplazar a Chirac comenzó mucho tiempo atrás.
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