 Monumento de DDHH en medio de polémica en Perú
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LIMA (AFP) -
Un monumento denominado 'el ojo que llora', en homenaje a las víctimas de la guerra interna que vivió Perú entre 1980 y 2000, es el centro de una pugna verbal a raíz de un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en favor de acusados de terrorismo asesinados hace 14 años.
Un sector de la prensa alienta abiertamente su destrucción por considerarlo un "monumento a los terroristas" de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso, mientras los grupos defensores de los derechos humanos rechazan la acusación y salen en su defensa.
A la polémica se sumó el laureado escritor Mario Vargas Llosa, quien suscribió un documento público en defensa de la obra.
'El ojo que llora' es una escultura de piedra en cuya parte superior una esfera simula un ojo del que brota agua a manera de lágrimas por las personas asesinadas en el conflicto interno por las organizaciones subversivas o por agentes del Estado.
Ante las amenazas de destrucción, el documento firmado por Vargas Llosa y otras personalidades señala que el monumento busca "reparar simbólicamente a las miles de víctimas que se produjeron en el país como consecuencia del conflicto armado interno".
Además busca "forjar una cultura de paz y, desde esa perspectiva, condenar los métodos y fines que persiguió la organización terrorista Sendero Luminoso, así como un rechazo a los crímenes cometidos por agentes de las fuerzas del orden que perpetraron crímenes en nombre del Estado", agrega el documento.
El monumento se convirtió en centro de una polémica tras la sentencia de la CIDH, divulgada a fines de diciembre, que ordena al Estado a pagar unos 20 millones de dólares como reparación a familiares de 41 presos por terrorismo, muertos en una matanza en una cárcel de Lima durante el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000).
La sentencia ordena también rendir un homenaje público a las víctimas de esa matanza, perpetrada por el Ejército y la policía en 1992.
Algunos de los nombres de esos senderistas muertos figuran en la escultura junto a nombres de soldados y policías, asesinados por Sendero Luminoso.
La sentencia de la CIDH ha sido duramente cuestionada por el gobierno del presidente Alan García, quien considera que el fallo es "indignante" y que "el país ha sido agraviado y no se le puede obligar a pagar cientos de millones de dólares a personas que destruyeron el Perú".
El mandatario aseveró que el gobierno responderá a la CIDH "con la cabeza fría y con razonamientos jurídicos" para que los peruanos no se vean afectados, puntualizando que hay fórmulas jurídicas que están siendo analizadas por los expertos del gobierno.
Al referirse al hecho de que en 'el ojo que llora' figuran juntos los nombres de miembros de Sendero Luminoso y de víctimas de los subversivos, García comentó: "Será por eso que el monumento llora, porque tiene nombres de terroristas".
Entre los detractores del monumento se encuentra el presidente del Consejo Nacional de la Magistratura, Francisco Delgado, para quien la obra "debe ser destruida porque no vale la pena hacer una apología sobre los terroristas".
El presidente de la Comisión de Justicia del Congreso, Raúl Castro, de la conservadora Unidad Nacional, también mostró su rechazo a la existencia del monumento y anotó que "se estaría viviendo el mundo al revés si se permite que sigan existiendo obras que rinden homenaje a los senderistas".
Entre tanto, grupos defensores de los derechos humanos se aprestan a realizar protestas pacíficas en una defensa de la escultura.
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