 La lista de los militares estadounidenses muertos en Irak hasta el 3 de enero
(AFP)
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BAGDAD (AFP) -
Un total de 3.000 soldados estadounidenses murieron en Irak desde la invasión del país en marzo de 2003, al tiempo que el presidente George W. Bush se dispone a anunciar una nueva estrategia para hacer frente a la devastadora violencia sobre el terreno, con el posible envío de miles de refuerzos.
Por otro lado, las autoridades iraquíes siguen sin desvelar la fecha de la ejecución de dos colaboradores de Saddam Hussein, su hermanastro Barzan al Tikriti y el ex juez Awad al Bandar, condenados a muerte junto al ex dictador por la masacre de 148 chiitas en los años 80.
El ejército estadounidense anunció el domingo la muerte de un soldado en un ataque el sábado en Bagdad, lo que eleva a 3.000 el número de militares de Estados Unidos fallecidos en el país árabe desde la invasión de marzo de 2003, según un recuento de la AFP basado en cifras del Pentágono.
"Insurgentes abrieron fuego sobre una patrulla de la división multinacional en Bagdad y dieron muerte a un soldado en un barrio del suroeste de la capital", precisaron las fuerzas castrenses en un comunicado.
El último balance divulgado en el sitio internet del Pentágono, con fecha del 5 de enero, establecía el número de fallecidos en 2.999.
Entre los 3.000 soldados que perdieron la vida, 2.415 lo hicieron en combate y 585 por "causas no hostiles", según el departamento de Defensa.
Más de 22.100 uniformados resultaron heridos desde 2003.
El alcance de esa cifra simbólica de muertos coincide con una primera remodelación del equipo de consejeros y generales encargados de Irak decidida por el presidente estadounidense.
Bush tiene previsto anunciar, posiblemente el miércoles, su nueva estrategia para este país, donde, según la ONU, cada día perecen más de un centenar de civiles desde julio de 2006.
El mandatario, quien trata de hallar una salida a la profunda crisis que vive este país al borde de la guerra civil, nombró número dos del Departamento de Estado al hasta ahora jefe de los servicios de inteligencia, John Negroponte.
El cargo de Negroponte, ex embajador de Estados Unidos ante la ONU y en Irak, pasará a manos de Michael McConnell, ex director de la Agencia de Seguridad Nacional.
El Pentágono propuso asimismo reemplazar al general John Abizaid, responsable del Mando Central, a cargo de las tropas en Irak y Afganistán, por el almirante William Fallon.
El general David Petraeus sustituirá previsiblemente al jefe de las fuerzas estadounidenses en Irak, el general George Casey.
Paralelamente, se espera que Bush anuncie un refuerzo de los 132.000 soldados desplegados en el país árabe con el fin de reducir la violencia confesional, restablecer la seguridad en Bagdad y lograr la estabilidad política.
Igualmente, el presidente solicitará al primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, que redoble sus esfuerzos para luchar contra las milicias.
Maliki comunicó por su parte el lanzamiento en los próximos días de un nuevo plan de seguridad para la capital, el tercero en seis meses, que será aplicado por las fuerzas iraquíes con el apoyo de las norteamericanas.
Por otro lado, el jefe de gobierno denunció el sábado a los países que criticaron la ejecución de Saddam Hussein, centro de una enfervorecida polémica tras la divulgación de una cinta pirata sobre su ahorcamiento, el 30 de diciembre, en la que se observa cómo varios testigos insultaron al ex dictador antes de morir.
La ejecución de los otros dos condenados a la horca en el juicio por la matanza de 148 chiitas de la localidad de Dujail, su hermanastro Barzan al Tikriti y el ex juez Awad al Bandar, que debía tener lugar justo después de la de Saddam, fue postergada en dos ocasiones y sigue sin fecha, según anunció este domingo un diputado próximo a Miliki.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, instó al gobierno iraquí a suspender el ajusticiamiento de los dos sentenciados.
Sobre el terreno, cuatro civiles y un soldado iraquíes murieron el domingo en varios ataques en el país.
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