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En Vela Julio Rodríguez envela@nacion.com El periodista Rodolfo González Ulloa nos describió, en El Financiero de esta primera semana del 2007, ciertos secretos de la “Costa Rica vip Plus”, esto es, de la gente “importante” por el dinero. En este reportaje diferencia entre los ricos tradicionales, que suelen ser conservadores y ahorradores, y los nuevos ricos. Entre estos cabe distinguir, sin embargo, entre los ricos a punta de trabajo, que valoran el dinero y saben disfrutarlo, y los nuevos ricos “fáciles”, que el reportaje no identifica, despilfarradores, ostentosos y “polos”, cada vez más abundantes. El “modus vivendi, manducandi, conducendi et mercandi” de estos últimos es público y notorio. Es parte del espectáculo social. Espectáculo, esta es la palabra. Alguien dijo: “Si no formo parte del espectáculo, no soy”, lo que vale para nuevos ricos, políticos, periodistas, artistas, deportistas y toda la fauna anónima anhelante de sacar la cabeza. Cierta prensa los llama “los famosos”, cuya más graciosa especie es la de aquellos que se creen importantes. Por cierto, bueno es repetir la sentencia bíblica: “El número de tontos es infinito”. Nada tan cierto. Si así no fuese, no pocos políticos habrían desaparecido del mapa, muchos famosos serían flor de un día y algunos negocios, donde los precios constituyen un verdadero asalto, ya habrían quebrado. Pero, vamos, que cada cual haga de su capa un sayo, y vivamos los demás ni envidiados ni envidiosos. Y ya que hablamos de políticos, este es el filón que le faltó a la “Costa Rica vip Plus”. Si alguien, potentado, con las tarjetas de crédito bloqueadas o jalándolas del rabo, dispara el dinero como le venga en gana, allá él con sus cuentas y con su conciencia. Sin embargo, hay un tipo de rico ante el que no puede uno quedarse indiferente. Y no lo digo porque sea rico, sino por egoísta, esto es, por guardarse para sí el secreto. Me refiero a aquellos compatriotas que sin herencia conocida, sin trabajo conocido y sin un gordo de navidad conocido, excepto el paso por la política, de pronto, como por magia, aparecen con mansiones, en Costa Rica y en el exterior, y se llevan una vida de ensueño, ellos, sus familiares y algunos de sus amigos. Aún más, suelen ser egregios defensores de los pobres. ¿Por qué, digo yo, en vez de llorar, a moco tendido, por la suerte de los pobres, no les cuentan a los pobres y a nosotros, ¿por qué no?, cómo se hacen estos milagros. ¿Por qué no comparten? Así todos seríamos ricos e igualiticos. Son ellos los “VIP” (Very important politicians).
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