|
|
|||||
|
|
Para el 2007 Hay que dar “vibración de eternidad” a la vida diaria, al trabajo, a los deberes, al descansoEnrique Vargas Soto endama@racsa.co.cr Abogado Este 2007 puede ser un año feliz y promisorio, si cada quien mantiene aquel espíritu del Festival de la Luz y del Tope, un espíritu rebosante de alegría, fraternidad y concordia. En estos festejos decembrinos brotaban la unión, la igualdad, la coparticipación y el buen humor. Las bandas musicales y las carrozas del Festival fueron de gran calidad y mostraban sus integrantes contento, desprendimiento y confianza en los espectadores, y un notorio deseo de darse, de entregar su arte. Esta inyección intravenosa de solaz y alegría debe penetrar hasta los más recónditos pliegues del alma y hasta los últimos rincones del país, e infundir un fortificante tono humano a nuestras relaciones. Y estas serán más abiertas y aceptantes, más dirigidas a la comprensión, la tolerancia y la generosidad. Así brotará más fácilmente el florecimiento de la paz, como los vainillos y guachipelines de este tiempo, amarillos como gotas de estrellas. Asimismo, imprimen optimismo los crecientes índices del desarrollo nacional. Cosas buenas. En estos iniciales días del año, conviene también acoger con beneplácito unas cortas pero incisivas palabras del papa Benedicto XVI dichas en esta Navidad: “Hacer cosas buenas” y “abrir nuestro tiempo a Dios”. Lo primero se dirige al quehacer diario de nuestra existencia, urgido de “cosas buenas”; y la segunda frase podría interpretarse básicamente como lo eterno no pasa; o sea, imprimir a la vida diaria, al trabajo, a los deberes, al descanso, “vibración de eternidad”. Es provechoso realizar esa apertura, unir estos dos tiempos: el humano y el eterno, fundirlos, aunque nos resulte paradójico hacerlo, pues la conquista de la eternidad depende del corto tiempo de la vida. Y no hay alternativa. Nada se logra dejando esa alianza para “después”, cuando se acaba el tiempo, cuando llega la muerte y Dios nos pide cuentas. El “después” es un vil engaño, ya sabemos de quién. No seamos cómplices de su astucia. La fusión de estas dos realidades solo es aquí y ahora, con ocasión de la maravilla de vivir. Amar y amar. Ojalá este 2007 no nos llenemos la mente y el corazón de cosas vacías, de “necesidades” superfluas y de negativismos, sino de “cosas buenas”. Porque, si bien casi todo podemos hacerlo, no todo conviene ni es lícito. Lo recomendable es amar, comenzando por quienes están a nuestro lado. Ni la ciencia, ni la técnica, ni las riquezas, ni el poder nos enseñan a amar, sino el hogar, la Iglesia, la escuela, la convivencia… Esto y aquello, la alegría de la Navidad, el “hacer cosas buenas” y el “abrir nuestro tiempo a Dios”, son tres puntos de referencia diaria para un 2007 feliz y promisorio.
|
|
|||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |