 Lucía Hiriart de Pinochet (C) junto a sus hijas
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SANTIAGO (AFP) -
La familia del ex dictador chileno Augusto Pinochet iniciaba este miércoles los engorrosos trámites para cobrar su millonaria herencia, en su mayoría embargada por la justicia que investiga un eventual enriquecimiento ilícito durante su régimen.
El hijo menor de Pinochet, Marco Antonio Pinochet, tenía previsto reunirse este miércoles con el abogado Pablo Rodríguez, jefe del equipo jurídico que defendió hasta el último día al ex dictador, para coordinar la lectura del testamento y pactar la repartición de la herencia.
Pinochet -que falleció el pasado 10 de diciembre a los 91 años- dejó un testamento patrimonial que permanece en custodia en la notaría del abogado Humberto Quezada, quien lo guarda en un sobre absolutamente cerrado y lacrado.
El cobro final de la fortuna se avizora como complejo para su familia, ya que la mayoría de los bienes que poseía Pinochet permanecen embargados por la justicia en el marco de la investigación por fraude al fisco y malversación de fondos públicos durante su régimen (1973-1990).
"Su familia no podrá tocar ningún sólo peso de los que están embargados", explicó el abogado querellante Eduardo Contreras, a la AFP.
"En Chile, como en todos los países, la persona que fallece hereda sus bienes pero también sus deudas", agregó el jurista, que confía en que la justicia no levante el embargo que pesa sobre los bienes del ex dictador.
Pinochet murió sin ser condenado en los juicios que enfrentó por algunos de los más de 3.000 muertos y desaparecidos que dejó su dictadura, pero los tribunales mantienen abierta la investigación sobre el origen de sus bienes.
El proceso abierto hace dos años en Chile determinó que Pinochet tenía una fortuna de más de 27 millones de dólares, en su mayoría oculta en un centenar de cuentas bancarias en el Riggs Bank de Washington y bancos de otros países.
Pinochet poseía además en Chile 11 propiedades por un valor de 1,3 millones de dólares, que incluyen dos departamentos en Viña del Mar, una residencia en la norteña cuidad de Iquique, un extenso terreno con casa en El Melocotón, al sudoeste de Santiago, además de una lujosa residencia en el barrio capitalino de La Dehesa.
El ex dictador también tenía inscrita a su nombre una confortable residencia de descanso en Los Boldos, en la zona costera de Bucalemu, 120 km al oeste de Santiago, en cuya capilla descansan sus cenizas.
La defensa de Pinochet calculó, no obstante, sus bienes en sólo 11 millones de dólares y aún no existe claridad sobre el destino que tendrán los efectos personales de carácter simbólico del ex dictador, como la banda presidencial y el bastón de mando que usó, cuyo valor es incalculable.
La familia de Pinochet recibió hace una semana parte de la herencia que no se encontraba afectada por el embargo. El ex presidente de facto dejó a su esposa, Lucía Hiriart, y a sus hijas, Verónica, Jacqueline y María Verónica, 1,5 millones de dólares que se encontraban depositados en un banco de Santiago.
En la suma no fueron incluidos los hijos varones del Pinochet, Marco Antonio y Augusto.
Su viuda, Lucía Hiriart, recibió además 38.000 dólares correspondientes a un seguro de vida que Pinochet contrató en la Mutual del Ejército y la Aviación.
A ese dinero se suman 4.700 dólares mensuales que recibirá Hiriart por parte de la Caja de Previsión de la Defensa Nacional, correspondientes a la pensión del ex comandante en jefe del Ejército, cargo en el cual Pinochet permaneció por 25 años.
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