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José Cárdenas vive aquí desde hace ocho años. Albert Marín
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Lejos del hogar: Tres años sin ver a su familia de Nicaragua Pablo Fonseca Q. pfonseca@nacion.com
La carencia de $100 (unos ¢51.500) le ha impedido a José Cárdenas ver a su esposa y dos hijos desde hace tres años.
Este inmigrante nicaragüense vive en nuestro país desde hace unos ocho años y trabaja en “lo que aparezca” como obrero de la construcción.
Tal como la Navidad, la noche de Año Nuevo la pasó en el cuarto que alquila en San Juan de Dios de Desamparados.
“No voy a verlos simplemente porque no tengo plata. Solo el viaje cuesta unos $100 y si uno quiere llevarles algo necesita por lo menos $300. Uno tampoco quiere llegar con las manos vacías”, explicó.
En un pequeño pueblo a 42 kilómetros al noroeste de Managua viven sus dos hijos, de 13 y 17 años y la madre de ellos.
Como muchos de sus coterráneos, se vino buscando un trabajo que no encuentra en Nicaragua para darles de comer. Ahora se le dificultan las visitas.
Después del calor familiar, también extraña las comidas tradicionales de esta época.
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