Programa ‘Un techo para mi país’
Jóvenes estudiantes construyen 24 casas a familias necesitadas
Alrededor de 200 muchachos visitaron tres precarios de San José y Cartago
Viviendas de pino fueron importadas de Chile y son desmontables
La lluvia mañanera que cayó ayer en parte del Valle Central no impidió que un grupo de jóvenes universitarios siguiera martillando y serruchando para terminar la casa de Fátima Bonilla.
En lo alto del precario Miravalles, en Curridabat, la vivienda tomaba forma.
Fátima es una muchacha delgada, tímida y con problemas mentales, quien a los 16 años se convirtió en madre de gemelas.
Ahora tiene 19 años, pero hace poco más de una semana que sus hijas están bajo el resguardo del Patronato Nacional de la Infancia, a la espera de mejores condiciones socioeconómicas.
Doña María Bonilla, madre de Fátima, dijo esperar que la nueva casa y la independencia de su hija permitan el regreso de las gemelas al entorno familiar.
Doña María se quedará viviendo con su otra hija en una humilde vivienda de piso de tierra y herrumbradas láminas de zinc que dejan pasar el frío y la lluvia.
“Usted no sabe cuánto les agradezco. Yo trabajé en el campo y sé lo difícil y cansado que es. Estos muchachos están acostumbrados a estudiar, no a hacer huecos, ni a clavar ni a serruchar, por eso se los agradezco”, expresó doña María, al mismo tiempo que sancochaba unos guineos en una vieja cocina de gas para el almuerzo que se acercaba.
Ayuda. Desde el viernes por la mañana y hasta ayer en la tarde un grupo de 200 jóvenes voluntarios visitaron tres precarios del Valle Central y construyeron 24 casas.
Los precarios escogidos fueron Miravalles y Valle del Sol (ambos en Tirrases de Curridabat) y Los Diques, en Cartago.
La iniciativa forma parte del programa llamado “Un techo para mi país”, que nació en Chile en 1997 y llegó aquí el año pasado.
Con las casas de este fin de semana ya son 75 las viviendas construidas en el país, según explicó María Luisa Ayala, directora social del proyecto en Costa Rica.
Las viviendas se conciben como una “solución de emergencia” que, incluso, pueden desmontarse y armarse de nuevo en un lugar diferente, si fuera necesario.
Las viviendas son de madera de pino, miden 18 metros cuadrados, carecen de divisiones y tienen un costo de $1.200, sin contar la mano de obra.
El dinero se obtuvo mediante colectas públicas y un concierto benéfico. La organización aún no cuenta con alianzas ni patrocinios que permitan una entrada constante de recursos.
Dura realidad. En precarios como el Miravalles, las estrechas callejuelas de tierra se transforman en lodazales cuando llueve.
Los niños juegan en cualquier lugar con los perros. Cuando no hay niños cerca, los animales se entretienen escudriñando la montaña de basura tirada en el límite con el relleno sanitario de Río Azul.
La situación la comprobó el voluntario Javier Navarro, estudiante de educación física.
“Uno puede vivir cómodo, pero no todos tienen esa posibilidad (...) He aprendido mucho sobre cómo se esfuerzan estas personas para sobrevivir”, comentó Navarro.
El objetivo del proyecto, explicó María Luisa Ayala, no es solamente dar casa a las personas.
“La vivienda solventa una emergencia, pero estamos planeando la segunda parte del proyecto, que será darle un oficio a las personas y que ellas aprendan a generar sus propios recursos”, dijo.
Al final, la persona debería estar capacitada para construir su vivienda permanente en una zona más segura. Más información en el sitio http://www.untechoparamipais.or.cr
Vivencia
“No saben cuánto les agradezco”
nombre: María Bonilla
Nacionalidad: Nicaragüense
Años en el precario: Cinco
“Usted no sabe cuánto les agradezco. Yo trabajé en el campo y sé lo difícil y cansado que es. Estos muchachos están acostumbrados a estudiar, no a hacer huecos, ni a clavar ni a serruchar, por eso se los agradezco”.
FOTOS

Los jóvenes laboran en el precario Miravalles, Tirrases, con la vista de San José al fondo. Alejandro Sandino para LN

Stephanny Villegas, estudiante de Relaciones Públicas, y Carlos Paniagua, de Derecho, fueron dos de los voluntarios. Jorge Arce para LN


Ballardo Mercado ayudó al estudiante Alejandro Mora en la cosntrucción de la casa en la que vivirán él con su esposa y sus tres hijos. Jorge Arce

Julio y Aurelia Mercado y Jorsua Duarte son parte de los niños beneficiados. Jorge Arce

María Bonilla prefirió seguir viviendo en esta casa y que le dieran la nueva vivienda a su hija de 19 años, quien tiene un par de gemelas. Alejandro Sandino.

La lluvia de este lunes por la mañana no atrasó el proceso de construcción de las viviendas. Alejandro Sandino.

La casa viene en piezas y se puede volver a desmontar. Alejandro Sandino.
AUDIOS
Escuche al voluntario Javier Navarro comentar su experiencia
| SERVICIOS |
|
En tu Celular |
|
En tu PDA |
|
Fax |
|
Horóscopo |
|
Cartelera de cine |
| | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | | ESTADOS FINANCIEROS DE LA NACIÓN | | ANÚNCIESE EN LA NACIÓN | | TARIFARIO DE LA NACIÓN | | TRABAJE EN LA NACIÓN |
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |
||||