Costa Rica, Martes 18 de diciembre de 2007

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Investigación del TEC y la empresa Ad Astra Rocket

Plasma convierte desechos tóxicos en arena para construir

 Los desechos son fundidos a 10.000 grados centígrados y crean vidrio sintético

 Del vidrio se hace arena artificial que sirve para el repello de las paredes

Debbie Ponchner | dponchner@nacion.com

Con el uso de una novedosa tecnología, las jeringas, catéteres, bisturís, bolsas de suero, ropa de cama y demás desechos tóxicos hospitalarios pueden dejar de ser basura y transformarse en materia prima para la construcción.

A esa conclusión llegó Carlos Enrique Alvarado Briceño, estudiante de Ingeniería en Construcción del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), quien, en colaboración con la empresa aeroespacial Ad Astra Rocket, investigó el tema durante siete meses para optar por su título de licenciatura. Los resultados de su estudio se presentaron ayer, en las instalaciones del TEC en Cartago.

Alvarado se dedicó a determinar si un vidrio fundido, que resulta del tratamiento de los desechos hospitalarios, puede convertirse en una arena sintética que pueda sustituir a la arena natural en la elaboración de la mezcla con la que se repellan las paredes en una construcción.

Tratamiento de desechos. El vidrio que estudió Alvarado fue importado de Estados Unidos y se obtiene al someter los desechos hospitalarios a una especie de olla de presión ( Plasma Enhanced Melter ) que calienta el material a 10.000 grados Celsius y lo convierte en plasma.

En el interior de esa olla, de acero inoxidable y recubierta en su interior por cerámica, hay dos electrodos que forman un arco eléctrico que es el que permite que los materiales se conviertan en la sopa de iones que es el plasma, explicó Ronald Chang, director de la filial costarricense de Ad Astra Rocket.

En ese proceso, todos los desechos son descompuestos en los elementos básicos –aquellos que aparecen en la tabla periódica– y se dividen en tres grandes grupos: los gases, los metales y los vidrios.

Hasta ahora, los gases y los metales eran reutilizados, pero todavía no se había encontrado una aplicación para el vidrio.

Arena. El trabajo de Alvarado fue determinar si se podía convertir ese vidrio en arena artificial y probar si podía sustituir la arena natural en la construcción, donde una mezcla de cemento, agua y arena se usa para crear el mortero hidráulico, la masa con la que se repellan las paredes.

El primer paso fue determinar si el vidrio que resulta del tratamiento de los desechos tóxicos en efecto es vidrio; lo es, las pruebas de rayos X señalaron que se trata de silicato de calcio, es decir, arena.

Luego, Alvarado pasó a pulverizar el vidrio y compararlo en atributos como la absorción de agua y su masa con la arena normal. Aunque la arena artificial absorbe un poco menos de agua y es un poco más voluminosa, en términos estadísticos ambos materiales son sustituibles.

El último paso fue probar el material en el campo. Con la ayuda del maestro de obras Manuel Montenegro, Alvarado ensayó seis mezclas de mortero que iban desde una sin arena artificial, hasta llegar a otra en que solo se usaba el material sintético.

El estudiante demostró que en la elaboración del material de repello se puede sustituir en un 50% el material artificial por el natural y obtener el mismo resultado.

Además de darle una utilización a los desechos tóxicos hospitalarios, el metro cúbico de arena artificial es $4 (¢2.000) más barato que la natural y no conlleva el daño ambiental que implica la extracción de arena de tajos.

Para Ronald Chang, esta investigación abre la puerta a conversaciones con la Caja Costarricense del Seguro Social para utilizar la tecnología del plasma para el tratamiento de desechos hospitalarios del país.

Cada día, se producen entre 10 y 15 toneladas de desechos tóxicos en los hospitales del país. El costo del tratamiento que se le da ahora, oscila entre los $800 y los $3.000 por tonelada, señaló Chang.

En este proceso, la basura casi que desaparece, dejando como residuo solo el 3% de su volumen inicial, explicó Chang.

El estudio se hizo en el marco de un convenio de cooperación entre el TEC y la compañía Ad Astra Rocket, que dirige el astronauta Franklin Chang. Contó con el apoyo de Rex Cargo y la constructora Chang Díaz & Asociados.

FOTOS

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Este vidrio se obtiene tras someter los desechos hospitalarios a muy altas temperaturas y convertirlos en plasma.

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Carlos Alvarado estudió las propiedades de la arena sintética a lo largo de siete meses. Fotos: Carlos León

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VIDEOS

Carlos Alvarado explica cómo los desechos tóxicos se transforman en arena para la construcción. Video de Carlos León

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