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Édgar Espinoza | eespinoza@nacion.com |
AL Grano
periodista
Es impresionante la vertiginosa tendencia de la sociedad tica actual a igualarse, en glamour, a las superpotencias mundiales de la moda, la vida rosa y la farándula.
Yo creía, por ejemplo, que para volvernos locos a los hombres, unos buenos pechos postizos les iban a bastar a las mujeres. De mi parte, pedir más era ya gula, o sobredosis, castigadas ambas por Dios con el empacho eterno. Ah, pero, no contentas con eso, se las arreglan siempre para sorprendernos con algún nuevo señuelo: últimamente nos quieren dar el tiro de gracia con elbody-splash de vainilla, convencidas de que, con aroma a queque, se volverán aún más irresistibles.
Las cosas han llegado aquí a tal grado de excentricidad, que para cada sitio u ocasión hay un estilo diferente. De ahí que algo tan rutinario como ir de compras al supermercado exija en ellas hoy, por un asunto de estatus, ropa deportiva, y ¡no cualquier ropa deportiva!, sino la apropiada, de catálogo, con gorra y lentes oscuros del tamaño de la cara, aunque no hayan corrido ni 100 metros en el último año. Como recurso para no lucir añejas, es sin duda genial, pero como pretexto para impresionar como atletas, está ya medio conversado.
Si de la cita romántica o de negocios se trata, ya estamos viendo en ellas también el corte de pelo a lo Victoria Beckham. Su fino mechón en punta sobre la cara les parte la mirada fatal en dos, aniquilándonos con tal éxito que a todos nos provoca ser un poco su David (el de Los Ángeles Galaxy, no el bíblico). Porque está escrito: cualquier cosa que la tecnología invente será utilizada por ellas en favor de su belleza, como cuando a ese corte “spice” le añaden una sonrisa blanqueada conzoom , o una boca recargada de colágeno y buen brillo labial para tirárselas de Angelina Jolie.
Es increíble, pues, la velocidad de refinamiento del tico. Si va a la playa, lochic es irse en avión. Si a una cena, loin es recibir a los invitados con alfombra roja de 20 metros de largo para concederles al menos 15 segundos de celebridad. Y así todo, como cuando algunas damas se mantienen todo el tiempo de pie en una fiesta no precisamente por falta de caballerosidad de sus consortes, sino por algo más venerable: andan estrenando trasero.
Y, cuando tanta truculencia femenina no es suficiente para evitar el divorcio o la separación, lofashion es echar mano de algo tan supersticioso como suprimir los espejos frente al tálamo nupcial, opción que, si tampoco funciona, dará pie a otra, no menosfancy : elFeng-Shui , ideal para la armonía, relajamiento y buena vibra en el hogar. ¡Demasiadocharm !
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