![]() |
Página Quince Fernando Araya | consulfe@hotmail.com |
Quizás sea el principio del fin
Activismo sin pausa ni pensamiento: deformación monstruosa de la política
Administrador de negocios y escritor
Los resultados arrojados por la Encuesta de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), para el período comprendido entre julio 2006 y julio 2007, indican que la sociedad costarricense puede alcanzar el desarrollo económico, disminuyendo, al mismo tiempo, la desigualdad, la pobreza y la pobreza extrema. Quizás sea el principio del fin de la pobreza.
Tal circunstancia, sin embargo, es tan solo una de las posibilidades. La disminución en los niveles de pobreza (del 20,2% al 16,7%), pobreza extrema (del 5,3% al 3,3%) y desempleo (del 6% al 4,6%), no expresa, por lo pronto, una condición estructural en nuestra sociedad. Para que ese sea el caso faltan decisiones que profundicen los buenos resultados alcanzados y las relaciones causales que los originan, en especial, aquellas que se establecen entre crecimiento de la producción, exportaciones, inversión extranjera directa, ingresos salariales, empleo y políticas públicas en educación y salud. Cuáles sean esas decisiones, cómo ejecutarlas, a qué plazos y en qué ámbitos, es algo que conviene analizar y fundamentar, buscando unir variables asociadas a los mercados con las vinculadas a la evolución social en educación, salud, infraestructura, cultura, seguridad ciudadana, ciencia y tecnología. De lo que se trata, no es de filantropía de mercado ni solidaridad de charlas de café, sino de sintetizar mercado y equidad, sobre la base de conocimientos efectivos. Esto es lo que proponen los obispos latinoamericanos en el Documento de Aparecida, se sugiere en la doctrina social de la Iglesia Católica, en estudios especializados y en las tradiciones del pensamiento social secular, laico.
Subdesarrollo político. Harían bien los partidos políticos si intentan modernizar sus programas y sus discursos ideológicos, al tenor de las investigaciones científicas recientes y de los contenidos que ofrece la ética social; de ese modo, quizás, sus declaraciones, a propósito de la Encuesta de Hogares del INEC u otros asuntos de interés público, sean racionales y equilibradas. Constituye un lamentable déficit intelectual el que algunos continúen adheridos, como si nada estuviese pasando, a visiones simplistas, según las cuales mercado y solidaridad, bien común y bien individual, son mutuamente excluyentes, hipótesis que, como se sabe, saltó por los aires, hecha polvo, en la experiencia histórica del siglo XX y en los primeros años del XXI. El activismo sin pausa y sin pensamiento, inmediatista y visceral, es una deformación monstruosa de la política, a través de ella los partidos son seducidos por ventajas de corto plazo, que les llevan a sacrificar, sin escrúpulos, el destino de una nación, la vida, la tranquilidad y la felicidad de las personas. Cultivar conocimientos (no dogmas) y experticias éticas (no moralismos) es algo que debe distinguir a las élites dirigentes, y estas, por ningún motivo, pueden festinarlo a cambio de ventajas momentáneas.
El fin de la pobreza. Las sociedades modernas están en condiciones de erradicar la pobreza y la pobreza extrema. En Costa Rica, por ejemplo, las familias en extrema pobreza representan el 3,3 por ciento de la población: unas 152.000 personas; identificándolas, transfiriéndoles recursos, brindándoles acceso a la educación, la salud y el empleo, y facilitando su transformación en sujetos de su propia liberación, es posible que rompan las cadenas de la postración. La experiencia costarricense indica que las dinámicas de mercado unidas a un estado promotor del desarrollo humano integral, constituye una combinación exitosa. Construir un estado fuerte, estratégico, de calidad y moderno, liberado de la fosilización a que lo han sometido pequeños grupos de poder, que no sea monopolista, ni centralista, ni paternalista, al tiempo que se promueve la formación de una cultura emprendedora y de una economía de mercado poderosa, pero no reduccionista, economicista, ni excluyente, es el sendero para edificar una sociedad desarrollada y sin pobreza. Para los costarricenses de principios del siglo XXI prosperar no es una utopía, es el sueño que transforma sus realidades presentes.
FOTOS

EN VELAJULIO RODRÍGUEZ |
EN GUARDIAJORGE GUARDIA |
AL GRANOEDGAR ESPINOZA |
OJO CRÍTICORODOLFO CERDAS |
ENFOQUEJORGE VARGAS |
POLÍGONOFERNANDO DURÁN |
| SERVICIOS |
|
En tu Celular |
|
En tu PDA |
|
Fax |
|
Horóscopo |
|
Cartelera de cine |
| | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | | ESTADOS FINANCIEROS DE LA NACIÓN | | ANÚNCIESE EN LA NACIÓN | | TARIFARIO DE LA NACIÓN | | TRABAJE EN LA NACIÓN |
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |
||||