Costa Rica, Domingo 2 de diciembre de 2007

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Cuenca provocó destrozos en cinco cantones urbanos

Heredianos sufren por río que contaminaron por años

 Urbanización sin orden, basura e invasiones causaron colapso del cauce

 Varias crecidas dejaron 450 casas inundadas y cuatro puentes caídos

Esteban Oviedo | eoviedo@nacion.com

Junto a las ruinas del puente que unía Mercedes Norte con Mercedes Sur, en Heredia, aún sobrevive un rótulo con el siguiente mensaje: “Los ríos son la sangre de los pueblos. No ensucies el Burío”.

Los escombros evidencian que muchos ignoraron la leyenda hasta que, este año, el cauce destruyó ese y otros puentes.

Luego de acumular contaminación y exceso de descargas pluviales durante décadas, la cuenca de los ríos Quebrada Seca y Burío le pasó este año la factura a cinco cantones urbanos de la provincia herediana: San Rafael, Barva, Heredia, Flores y Belén.

Varias crecidas ocurridas entre junio y noviembre dejaron 450 casas inundadas, cuatro puentes caídos y varios autos destruidos.

“En 40 años de vivir aquí nunca había visto nada así”, dijo Fernando Quesada, un vecino de Belén afectado por el desastre.

Ambos ríos nacen en San Rafael, pero se unen en Heredia para continuar con el nombre de Quebrada Seca hacia Flores y Belén. La cuenca mide 15,7 kilómetros.

El cauce desemboca en el río Bermúdez (San Rafael de Alajuela), el cual luego se une al Virilla.

Años atrás, el río Quebrada Seca solo provocaba inundaciones en la parte baja (Flores y Belén).

Este año, la destrucción se extendió hacia las partes más altas: Heredia, Barva y San Rafael. Cerca de 156.000 personas viven en áreas aledañas a la cuenca.

Al tope. Días antes de la inundación de junio, un estudio hecho en la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Interamericana advirtió: “El cauce simplemente no tiene la capacidad necesaria para soportar los caudales”.

“Se nota insuficiencia de capacidad en la mayoría de secciones e inclusive se presentan problemas en los puentes que no permiten el paso libre del agua”, dijo el informe elaborado por Karlos Arredondo.

Por ejemplo, en cierto punto de Belén, el cauce soporta un máximo de 50 metros cúbicos de agua por segundo, pero se prevén crecidas de hasta 100 metros. Un desborde de solo tres metros cúbicos por segundo equivale a vaciar cuatro piscinas olímpicas en una hora.

“En 25 años, el caudal subirá hasta un 70% si no se toman medidas”, añadió el documento.

Desde el 2002, otro estudio de la Universidad de Costa Rica advertía que el río no podía recibir más descargas pluviales.

Causas. Roberto Ramírez, miembro de la Comisión de Microcuencas de Heredia, señaló que hubo una urbanización desordenada que aumentó la descarga de aguas pluviales y servidas (de baños, pilas y lavadoras) hacia los ríos.

En dos décadas, hubo una acelerada transformación del uso de la tierra de agrícola a residencial. En 1979, solo el 28% del área estaba dedicada a la urbanización y el resto a labores agrarias, como el café.

En cambio, hoy más del 66% de la tierra es urbana o industrial. Ese cambio le restó al suelo capacidad para absorber el agua, por lo que la lluvia corre hacia los ríos.

Para Ramírez, las municipalidades permitieron la expansión urbana sin tomar en cuenta la existencia de la cuenca.

Un informe de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) coincidió en que ahora “los cauces reciben mayor cantidad de agua en menos tiempo”. La CNE advirtió que este fenómeno se extiende a toda la Gran Área Metropolitana.

El depósito de enormes cantidades de basura también resta capacidad al cañón de los ríos.

Además, persisten numerosas invasiones a las áreas de protección del río (10 metros de ancho junto a cada margen del río).

“En 1995 empezaron los problemas con las avenidas máximas. La gente veía que el río les comía terreno e instaló muros. Eso trajo otro efecto: se estrangula el cauce, lo que cambia la dinámica y la velocidad del río”, explicó el experto.

Para atenuar los daños, ahora los municipios optaron por el dragado de los ríos y por el congelamiento de nuevas urbanizaciones.

Ramírez agregó la necesidad de reducir las descargas de aguas, hacer un alcantarillado, eliminar basura y adecuar los puentes.

FOTOS

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Carlos León

En barrio España, al norte de la ciudad de Heredia, una hilera de casas se levanta a la par del río Burío, cerca de la vía que comunica a Barva. Las autoridades municipales acaban de dragar el cauce.

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Puentes como este, en Mercedes Norte, impiden el paso del agua en una crecida y provocan más erosión.

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Durante una crecida en setiembre, la Quebrada Seca cubrió totalmente este puente en construcción, que se ubica en San Joaquín.

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Este es el sitio, en Mercedes Sur, Heredia, donde se unen los ríos Burío y Quebrada Seca para continuar hacia Flores y Belén.

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Cuenca colapsada en Heredia. Los ríos Burío y Quebrada se desbordaron en cinco cantones este año luego de años de saturación.

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Cuenca colapsada en Heredia. Los ríos Burío y Quebrada se desbordaron en cinco cantones este año luego de años de saturación.

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