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Sociedad y Servicios
Un precario en el paredón de la tragedia


Mauricio Herrera
mherrera@nacion.com

“Aquí es el miedo cada vez que llueve”, cuenta Mario Hernández, vecino del barrio Corazón de Jesús, en La Uruca, San José.

El lunes, su casa se inundó y estuvo a punto de ser arrastrada. Su patio es un paredón de decenas de metros de altura y desde allí cayeron agua, lodo y árboles.

Al menos siete casas completamente destruidas y 25 familias efectadas fue el saldo de la destrucción, que pudo haber terminado en tragedia.

El precario creció desordenadamente en el fondo de un barranco en el mismo lugar donde hace 14 años un derrumbe ya había matado a siete personas.

Después de aquella tragedia el Gobierno reubicó a 90 familias. La Municipalidad de San José puso un rótulo que decía “zona inhabitable”y planeó sembrar árboles en esa zona.

El proyecto nunca se concretó, el lote baldío se convirtió en un basurero y luego volvió a ser invadido por precaristas.

Mario Hernández vive allí desde hace cinco años. “No estoy aquí porque quiero. No tengo dónde vivir, no puedo pagar alquiler y mis hijas están estudiando”, explica este guarda de seguridad.

Tablón por tablón, Hernández ha logrado construir una pequeña casa usando porciones de su salario, a pesar de los riesgos de que sea destruida o ser desalojado.

En lo alto del farallón grandes empresas lanzan sus aguas de lluvia al precipicio y erosionan las paredes, a la vez que un botadero de basura bloquea las tuberías de los desagües.

La Comisión Nacional de Emergencias recomendó reubicar a 27 familias del precario, pero no hay soluciones a largo plazo.

El Instituto Mixto de Ayuda Social ( IMAS) les dará dinero para que alquilen casa por tres meses... Después, nadie sabe.

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