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La Constitución de Chávez El Teniente Coronel intenta suministrar un “confite de cianuro” a los venezolanosEddie A. Ramírez S. Venezolano Inglaterra no tiene Constitución, Estados Unidos sólo ha tenido una con algunas enmiendas, Costa Rica, si mal no recuerdo, ha tenido siete, y en Venezuela van veintiséis. Ahora, el teniente coronel Hugo Chávez quiere imponer una nueva, pese a que, cuando se aprobó la de 1999 por una Asamblea Constituyente en la que solo siete representantes eran de oposición, declaró que era “la mejor Constitución del mundo” y que iba a durar siglos. ¿A qué se debe que, apenas ocho años después, quiera cambiarla? ¿Acaso la actual Constitución impide resolver los problemas de pobreza, de inseguridad, de escasez de vivienda, o controlar la inflación? Sin duda, el cambio propuesto no es para resolver los problemas que aquejan a los venezolanos, sino para perpetuar al Teniente Coronel en la presidencia, para concentrar más poder y para imponer el llamado “Socialismo al siglo XXI”. La propuesta de Chávez consiste en cambiar 33 artículos mediante un mecanismo fraudulento de aprobación por parte de una Asamblea Nacional en la que no hay ningún diputado de oposición, y posterior sometimiento a un referendo popular. Debido a que la propuesta altera la estructura y principios fundamentales de la actual Constitución, el procedimiento para cambiarla debe ser a través de la convocatoria a una Asamblea Constituyente, a lo cual está negado el Teniente Coronel. Anticonstitucional. Por si fuera poco, tanto la Asamblea Nacional como el Consejo Nacional Electoral han decidido que, en el referendo, la propuesta debe ser considerada como un todo, contraviniendo el artículo 344 de la Constitución, que admite que hasta un tercio de los artículos sean votados individualmente si así lo solicita un 5% de los inscritos en el registro electoral. El descaro llega al colmo de que la Presidenta de la Asamblea declaró que en esa instancia estará aprobada en noviembre para que el referendo se realice a principios de diciembre. El general Ministro de la Defensa sentenció que la propuesta de Chávez era una orden. Ahora bien, ¿cuáles son los cambios más importantes? En primer lugar, que el Presidente de la República pueda ser reelegido indefinidamente, alargándose el período a siete años. Actualmente, el período es de seis años, con una sola reelección inmediata. En el fondo, esto es lo que más le interesa a Chávez. Otro aspecto importante es la centralización. En Venezuela, los gobernadores de los estados –o provincias, como se llaman en Costa Rica– y los alcaldes son elegidos por votación universal. Para restarles poder, Chávez está proponiendo crear regiones que agrupen varios estados, que tendrán vicepresidentes designados por él; además, pretende designar ciudades y municipios federales para controlarlos directamente, y también comunas. Propiedad limitada. La propiedad privada, sin desaparecer, solo se reconoce sobre bienes de uso y consumo, y bienes de producción, eliminándose la libertad de disponer, por lo que las acciones, títulos, casas de vacaciones o inmuebles para alquilar quedan en el aire. Además, se establece que el Estado puede ocupar propiedades sin esperar decisiones judiciales. La planificación será centralizada y las empresas deberán producir lo que determina el Estado, y no necesariamente lo que demanda la población. El Banco Central pierde totalmente su autonomía. Respecto a la Constitución vigente, se elimina el que las personas puedan dedicarse a la actividad económica de su preferencia, lo cual es muy grave. Esto y mucho más conducirían a un capitalismo de Estado y a un socialismo muy parecido al modelo cubano, del cual están copiados muchos artículos de la propuesta. Aunque parezca un “chile”, el nuevo ejército se llamará Fuerza Armada Bolivariana y será un “cuerpo esencialmente patriótico popular y antiimperialista...”, y la ciudad de Santiago de León de Caracas se denominará la “Cuna de Bolívar y Reina del Guaraira Repano” (nombre indígena del cerro Ávila que domina la capital). Desde luego que este “confite de cianuro” que intenta suministrar el Teniente Coronel viene edulcorado con la reducción de la jornada laboral a seis horas y la creación de un fondo para pensiones y vacaciones para los trabajadores ambulantes, aspectos que pueden ser modificados mediante cambios en las leyes, sin cambiar la Constitución.Mientras tanto, la oposición venezolana carece de un liderazgo reconocido y se muestra dividida sobre la estrategia para enfrentar esta nueva violación a la Constitución e intento de cambiar los valores de la democracia.
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