 Trabajadores paquistaníes pasan junto a un cartel del presidente Pervez Musharraf
(AFP)
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ISLAMABAD (AFP) -
El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, rechazó este jueves la presión de la ex primera ministra Benazir Bhutto para llegar a un acuerdo político que implique la renuncia de Musharraf a la jefatura del ejército.
El portavoz del general Musharraf, el general retirado Rashid Qureshi, afirmó en un comunicado que el presidente "no trabaja nunca bajo ninguna presión o ultimátum".
"El presidente tomará todas las decisiones según el interés nacional y siguiendo lo marcado por la Constitución y la ley", añadió.
Bhutto ofreció un pacto a Musharraf para compartir el poder y le dio de plazo hasta el viernes para que se pronuncie.
"No es un ultimátum, pero tenemos que saber a qué atenernos", dijo la política.
El ministro de Transportes Ferroviarios, Sheij Rashid, confirmó el miércoles a la AFP el principio de acuerdo. "Casi se allanaron todos los diferendos entre el PPP (Partido del Pueblo Paquistaní) y el gobierno. Sólo quedan algunos puntos que debatir y también los vamos a resolver".
En una de sus múltiples entrevistas de los últimos días a la prensa británica, Bhutto también anunció la intención de Musharraf de abandonar la jefatura del ejército para poder presentarse a la reelección presidencial en unos comicios previstos para octubre o noviembre.
Incluso en este punto, el ministro de Transportes declaró a la AFP que "ya no es un problema y el presidente hará una declaración en este sentido, cuando llegue la hora".
La Corte Suprema de Pakistán tiene que decidir si el actual presidente y jefe de las fuerzas armadas paquistaníes debe abandonar el ejército para poder optar a la reelección, tal como exige la oposición.
Bhutto (primera ministra de Pakistán entre 1988 y 1990 y entre 1993 y 1996) también aseguró al diario británico The Guardian que Musharraf está de acuerdo en abandonar el proceso judicial por corrupción abierto contra ella y por el que se vio obligada a exiliarse.
Bhutto anunció recientemente su intención de regresar a Pakistán en septiembre.
Las negociaciones con Bhutto están comenzando a causar enfrentamientos en el seno del gobierno de Musharraf.
El ministro paquistaní de Asuntos Religiosos, Ijaz-ul-Haq, acusó a Bhutto de "chantajear al presidente para volver al poder" y aseguró que "eso, no lo permitiremos".
La situación política en este país islámico de 160 millones de habitantes es tensa y complicada. Musharraf decretó el estado de emergencia hace un mes por las movilizaciones ciudadanas contra su decisión de destituir al jefe de la Corte Suprema, Iftikhar Muhammad Chaudhry.
Chaudhry es uno de los defensores de la renuncia de Musharraf a la jefatura del ejército para presentarse a la reelección, por lo que su destitución fue interpretada como una maniobra política del presidente.
Este último, por su parte, recibió un golpe en semanas pasadas por parte de la Corte Suprema, que le impuso la restitución en su cargo de Chaudhry.
En otra decisión contraria al gobierno, los tribunales paquistaníes también permitieron esta semana el regreso al país del ex primer ministro Nawaz Sharif, derrocado por el golpe de estado de Musharraf en 1999.
Sharif, que se encontraba en el exilio y con procesos abiertos por corrupción, anunció asimismo su intención de presentarse a las próximas elecciones presidenciales.
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