 Iraquíes en la explanada ante el santuario del Imam Abbas, en Kerbala.
(AFP)
|
KERBALA, Irak (AFP) -
Enfrentamientos a tiros entre la policía y hombres armados se cobraron 27 vidas y dejaron 147 heridos el martes en la ciudad iraquí de Kerbala, donde cientos de miles de fieles de una peregrinación chiita intentaban desesperadamente ponerse a resguardo.
Las escaramuzas proseguían al anochecer en el barrio de los mausoleos, en el corazón de la ciudad, a 110 km al sur de Bagdad, invadida en los últimos días por la llegada de cientos de miles de fieles, según un corresponsal de la AFP.
Tres hoteles céntricos de Kerbala estaban en llamas.
Los peregrinos, presos del pánico, se ponían a salvo, lo más lejos posible de los tiros, y huían del barrio de los mausoleos del imán Hussein, una importante figura del chiismo, y de su hermanastro Abas.
Las fuerzas del orden, que decretaron un toque de queda, gritaban por altavoces a aquellos que se acercaban a los lugares de culto que dieran media vuelta, y a los que ya se encontraban en su interior les pedían que se marcharan, según un responsable policial.
Cientos de miles de fieles se han congregado en Kerbala para celebrar el nacimiento del duodécimo y último imán de los chiitas, Mohamed al Mahdi.
Nacido en el siglo IX, el imán desapareció cuando tenía cinco años y desde entonces los chiitas esperan que vuelva como el Mesías para traer justicia al mundo.
Por lo menos 27 civiles murieron y 147 fueron heridos en los enfrentamientos entre los policías y francotiradores no identificados, señala el último balance facilitado a la AFP por el director del departamento de salud local, Selim Kazem.
Según el jefe de la policía local, Hamed Raed Chaker, los policías respondieron a los tiros dirigidos contra ellos. Cerca de los lugares de culto cayeron obuses de mortero, dijo. Y eso a pesar de que en Kerbala se habían impuesto medidas de seguridad draconianas para evitar los atentados.
El general Abdel Karim Jalaf, director de operaciones del ministerio del Interior, acusó a las "bandas criminales" de estos actos violentos. "No dudan en matar a inocentes", afirmó.
Incluso antes del estallido de estos enfrentamientos, cuatro peregrinos murieron camino de Kerbala, en la región de Iskandiriya.
La víspera, la violencia ya había acabado con cinco vidas, cuando la policía abrió fuego contra una muchedumbre furibunda que se oponía a las medidas de seguridad.
La situación de inestabilidad que rodea esta peregrinación alimenta las críticas. "¿Que dirán los enemigos de los chiitas ante incidentes como estos?" Los fieles y la policía deben comportarse con mayor sabiduría y han de saber retenerse durante la peregrinación", decía uno de los peregrinos, Abd Al Hamza Kadhim.
Las calles de Kerbala se fueron llenando a primera hora del día con la afluencia incesante de fieles, procedentes en su mayoría de los alrededores de Bagdad o del sur del país. Los organizadores ya preveían la asistencia de unos dos millones de personas.
Los hombres, vestidos casi siempre de blanco, y las mujeres, ataviadas con sobretodos negros, se dirigían con banderas verdes, color del islam, hacia los mausoleos, cuyas cúpulas y minaretes dorados sobresalen en el paisaje urbano.
En Kerbala se respiraba una atomósfera de júbilo que contrasta con los lloros y las flagelaciones característicos de otras celebraciones chiitas.
La violencia suele acompañar desde hace unos años los festejos religiosos en Irak. En marzo de 2006, la explosión de un camión bomba dejó cien muertos en otra peregrinación.
|