|
|
|||
|
|||||
|
|
Sala de Redacción
El Secretario de Justicia Alberto Gonzales pone su renuncia Por Matt Apuzzo Washington (AP). El secretario de Justicia Alberto Gonzales anunció el lunes su renuncia, poniendo fin a una larga batalla política sobre su capacidad para ocupar el cargo. Ha sido uno de mis más altos privilegios haber encabezado el Departamento de Justicia, dijo Gonzales, el primer hispano en ocupar ese cargo. Dijo que su renuncia es efectiva a partir del 17 de septiembre. Gonzales había recibido duras críticas tanto de republicanos como de demócratas, que lo acusaban de mal desempeño de su cargo y de haberle mentido al Congreso sobre el despido de varios fiscales federales. Se espera que el presidente George W. Bush discuta la partida de Gonzales en su vivienda de Crawford, Texas, antes de partir en una gira por estados occidentales. Entre los mencionados para reemplazar a Gonzales figura el secretario del Departamento de Seguridad Interior, Michael Chertoff. Sin embargo, un alto funcionario del gobierno dijo que no se había planteado el tema a Chertoff. Bush parte el próximo lunes para Australia, y tal vez el reemplazante de Gonzales no sea designado para ese momento, dijo el funcionario. El candidato presidencial demócrata John Edwards resumió de cierta manera la posición de su partido al comentar la renuncia de Gonzales con estas palabras: Mejor tarde que nunca. Los republicanos reaccionaron con más cautela. El líder de la minoría en el Senado, Mitch McConnell, que ofreció apenas un tibio apoyo para el secretario de Justicia cuando algunos de sus colegas de bancada exigían su renuncia, el lunes culpó de los problemas del funcionario a los demócratas. En un comunicado, McConnell expresó su esperanza de que cuando Bush elija al próximo secretario de Justicia, no se vea sometido a la misma venenosa parcialidad a la que nos hemos acostumbrado lamentablemente en los últimos ocho meses. Bush, de manera constante, se negó a aceptar los consejos -incluso de miembros de su propio partido- de que Gonzales debía ser sacado del puesto. Hace algunas semanas, en una conferencia de prensa, el presidente se irritó cuando se le preguntó si Gonzales se haría responsable por ciertos problemas en su departamento. Implícita en su pregunta, dijo Bush a un periodista, es que Al Gonzales hizo algo malo. No he visto que el Congreso haya dicho que hizo algo malo. Gonzales, de 52 años, llamó el viernes a Bush para informarle de su renuncia, según un alto funcionario que pidió no ser identificado. El presidente invitó a Gonzales a un almuerzo en su residencia, el domingo, como gesto de despedida. El secretario de Justicia es un amigo de Bush de larga data. En una ocasión se estudió su designación como juez de la Corte Suprema. Es el cuarto miembro del gobierno en abandonar su cargo desde noviembre del 2006, tras la victoria de los demócratas en las elecciones legislativas que les permitió recuperar el control del Congreso. Donald H. Rumsfeld, un arquitecto de la guerra en Iraq, renunció como secretario de Defensa un día después de las elecciones. Paul Wolfowitz, previamente subsecretario de Defensa, aceptó en mayo abandonar el cargo de presidente del Banco Mundial tras una investigación en que se determinó que había subido el sueldo a su novia, funcionaria de la institución. Y el principal estratega de Bush, Karl Rove, anunció a comienzos de mes que se disponía a abandonar el cargo en septiembre. Legisladores de oposición, así como influyentes senadores republicanos, cuestionaron la credibilidad de Gonzales en relación al despido de ocho fiscales federales y a la manera en que lidió con el espionaje electrónico de ciudadanos sin autorización judicial. En enero del 2002, siendo asesor legal de la Casa Blanca, Gonzales redactó un memorándum explicando que la Convención de Ginebra sobre tratamiento a prisioneros de guerra no se aplicaba a los talibanes y miembros de al-Qaida capturados durante la invasión a Afganistán. Según la comunicación de Gonzales, el lenguaje de la Convención de Ginebra, que prohibía someter a los prisioneros a tratamientos inhumanos, pues representaban un ultraje a la dignidad personal, era impreciso y curioso. En sus dos cargos en el gobierno, Gonzales siempre intentó ampliar los poderes presidenciales, incluida la autorización de espiar a los ciudadanos. Además, intentó limitar los derechos legales de los detenidos en la prisión militar norteamericana de Guantánamo.
|
|
|||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |