|
|
|||||
|
|
Por la democracia participativa Perjuicio a fundaciones o asociaciones que sí cumplen con sus objetivosEvelyn Cermeño V. ecermeno@fride.org Auditora En estos meses, como suele ser ya frecuente en Costa Rica, hemos leído noticias sobre fraudes y estafas por parte de organizaciones no lucrativas (ONL), que en teoría, tenían el deber de cumplir con sus estatutos, además de responder por donaciones que les habían entregado el Estado u otras entidades de carácter privado para la consecución de sus fines de interés general, nunca del individual. Lo lamentable de este tipo de sucesos, entre otras cosas, es la pérdida de confianza generalizada que pueden llegar a sentir los costarricenses por fundaciones o asociaciones en general que sí buscan cumplir sus fines de una manera transparente y eficaz; como se suele decir: “pagan justos por pecadores”. Si a este tipo de situaciones, sumamos que Costa Rica no tiene un sector no lucrativo tan desarrollado y ejecutivo como necesitamos, y que el marco legal para ONL tiene varios vacíos legales y organizacionales, entonces tenemos como conclusión que este sector no va por buen camino y, por defecto, igual pasa con la democracia. Apoyo y complemento. Es muy importante recordar que este tipo de organizaciones son precisamente parte del apoyo y complemento al Estado es sus políticas públicas, como parte del proceso de una democracia participativa; por consiguiente, deben promocionarse y fortalecerse. Lo real, como casi siempre, reemplaza lo ideal; esto nos produce una impotencia que nos lleva a poner “parches”. Como ejemplo podemos mencionar que si las ONG consiguen mala reputación, se les reduce o se les recortan los beneficios fiscales, y también hasta el financiamiento público y privado. La solución no es eliminarles beneficios, sino combatir la corrupción que tenemos en el país mediante herramientas que permitan el buen desarrollo del Tercer Sector; es la obligación del Estado que nos representa continuar articulándolas. Interés empresarial. Por otra parte, se deben impulsar medidas que mejoren la imagen de las ONL, no solo por las razones antes expuestas, sino también porque necesitan la confianza del sector empresarial. Las empresas privadas establecidas en el país y las que deseamos que se establezcan están cada día más involucradas en la responsabilidad social corporativa y, por consiguiente, son fuente de recursos para desarrollar estas iniciativas. El escenario actual presenta una gran cantidad de fundaciones y asociaciones civiles y comunales inscritas, según datos de Dinadeco y el Registro Nacional, para un país de nuestras dimensiones; tenemos una plataforma muy interesante, tanto en número como temática, aunque no tenga todo el potencial. Estos tiempos son distintos, por lo que las políticas gubernamentales deben mejorar y adaptarse a los cambios, sin prejuicio de las necesidades inherentes. Pese a nuestras limitaciones, creo firmemente que es posible lograr que la organización de la sociedad civil mediante el trabajo de ONL se optimice. Apoyemos, entonces, a entidades que realmente tienen la intención de mejorar cada día esta patria y no de estereotipar. Debemos saber identificar y extraer la mala hierba sin perjudicar el crecimiento de los frutos. Como siempre, necesitamos una democracia fuerte, que sea sostenible en el tiempo.
|
|
|||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |