|
|
|||||
|
|
Una casa dividida Costa Rica no puede seguir enfrascada en un debate estérilManuel E. López Trigo Diplomático En 1858, Abraham Lincoln, al comenzar su discurso –conocido con el nombre que da título a este comentario– ante la Convención Republicana de Illinois, parafraseó a Jesús al decir: “Una casa dividida contra sí misma no puede mantenerse en pie”. La advertencia del patricio fue desoída y, poco después, Estados Unidos se sumió en una cruenta guerra civil cuyos terribles efectos son de sobra conocidos. Siglo y medio más tarde, bien haríamos los costarricenses, hoy moradores de una casa dividida, en prestar atención al discurso de Lincoln y aprender las lecciones de la Historia. Porque el país no puede avanzar en ninguna dirección mientras siga separado en antagónicas posiciones extremas, como demuestran, entre muchas evidencias, un lustro perdido en el trámite de un proyecto de reforma fiscal aún irresuelto y el hecho de que, desde hace 3 años, nos tenga prácticamente paralizados un confuso debate sobre el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana. Únicos. Por fortuna, el destino del TLC se decidirá el 7 de octubre próximo, en forma democrática, mediante un referendo en el que tenemos posibilidad de participar todos los ciudadanos. No conozco ningún otro país donde el pueblo haya definido directa y libremente la suerte de un tratado de libre comercio. Es vital que la sociedad toda tome conciencia de que es menester aceptar y acatar lo que disponga la voluntad mayoritaria, cual corresponde en democracia. Porque, con TLC o sin él, como los problemas que sufrimos y las aspiraciones que alentamos, el país, nuestra casa común, continuará existiendo. ¡Y todos tendremos que seguir compartiéndolo! Instrumento. El Tratado, imperfecto pero perfectible, es solo un importante instrumento regulador de las relaciones comerciales con otros países, que no curará todos nuestros males ni matará a la nación costarricense. Si se aprueba, como procedería si no queremos perder los principales mercados, sin duda requerirá correcciones y mejoras que el tiempo y la experiencia nos permitirán identificar con precisión, para que no afecte indebidamente a ningún sector social y podamos de esta manera seguir construyendo, en paz, el país desarrollado, justo y solidario que anhelamos; si se rechaza, deberemos, asimismo, buscar fórmulas capaces de mantenernos en la ruta del progreso con justicia social. Pero lo verdaderamente esencial, ahora, es entender que Costa Rica no puede seguir enfrascada por siempre en un debate estéril que no arroja ninguna luz ni conduce a ninguna parte. Por respeto a quienes nos precedieron y amor a quienes nos seguirán, deben prevalecer hoy, como en otras horas cruciales de nuestro devenir histórico, el sentido común, el espíritu patriótico y la conciencia democrática de los costarricenses. Una casa dividida no puede mantenerse en pie.
|
|
|||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |