 El ministro francés de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner.
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PARIS (AFP) -
El canciller francés Bernard Kouchner tuvo que excusarse el lunes por haber pedido la renuncia del Primer ministro iraquí Nuri Al-Maliki, en un serio contratiempo después de su viaje a Irak, que se suponía iniciaba una nueva etapa en la política de Francia en Irak.
"Si el Primer ministro (iraquí) quiere que me excuse por haber interferido en los asuntos iraquíes de manera tan directa, lo haré de buen grado" declaró Kouchner.
El domingo, Al-Maliki había pedido excusas de Francia, al tiempo que denunció las actitudes de la senadora estadounidense Hillary Clinton y del senador Carl Levin, quienes también reclamaron su salida.
En la entrevista publicada en la edición internet de Newsweek, el ministro francés de Exteriores estimaba que "muchos piensan que el primer ministro (iraquí) debería ser reemplazado".
"Una vez más, los hechos son claros: no soy el único que hace algunas críticas frente a un foco de tensión y de abusos cotidianos que provocan indignación en el mundo", agregó.
"Si fui mal interpretado, lo siento", insistió el ministro francés.
Las declaraciones de Kouchner implícitamente se alineaban con las de Estados Unidos, país para el cual Maliki es incapaz de iniciar una reconciliación entre chiitas, sunitas y kurdos.
Esta polémica, apenas unos días después de la sorpresiva visita de Kouchner a Irak, podría constituir un obstáculo para el deseo francés de iniciar una nueva etapa en sus relaciones con Irak.
Al iniciarse la invasión estadounidense de Irak en marzo de 2003, la oposición a ésta del gobierno del entonces presidente Jacques Chirac provocó graves tensiones en las relaciones franco-estadounidenses.
El ahora ministro de Exteriores Kouchner se enfrentó en ese momento a la opinión contra la guerra, dominante en Francia, y lamentó públicamente que su país no fuera más solidario con Estados Unidos.
El viernes pasado, el presidente Nicolas Sarkozy defendió en un consejo de ministros el viaje de Kouchner a Irak y afirmó que "es necesario que Francia esté presente en Irak".
Por el contrario, el inesperado viaje del ministro francés a Irak provocó críticas de la oposición, las que con motivo de este nuevo contratiempo volvieron a escucharse.
El partido socialista, de cuyas filas proviene Kouchner, calificó a éste de ser "ni más ni menos que un aficionado" por sus declaraciones al Newsweek.
Algunos dirigentes de la oposición denunciaron el viaje del canciller francés a Bagdad como un alineamiento de París con Washington y el diputado Noel Mamere llegó incluso a declarar que Francia se comporta como "un perro faldero" de Estados Unidos.
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