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Norteamérica Oradores pidieron una salida para que inmigrantes ilegales obtengan ciudadanía Los Ángeles. AP y EFE. Numerosos activistas por los derechos de los inmigrantes marcharon en el centro de Los Ángeles para manifestar su apoyo a Elvira Arellano, la indocumentada mexicana que fue deportada tras pasar un año refugiada en una iglesia de Chicago para evitar su expulsión. Arellano, de 32 años, fue enviada a México el fin de semana pasado, luego de viajar a Los Ángeles para asistir a una protesta en demanda de una reforma de las leyes de inmigración. Permaneció durante un año en la iglesia, para evitar que se le separara de su hijo, nacido en Estados Unidos. “Este es un intento de todos los grupos proderechos de los inmigrantes por unirnos y revigorizar todo el movimiento, en una muestra de solidaridad con Elvira”, dijo Marylou Cabral, estudiante universitaria de 20 años. La policía cerró varias calles mientras cientos de manifestantes, incluidas muchas familias con niños pequeños, marchaban el sábado, mostrando grandes fotos de Arellano y de su hijo de ocho años, Saúl, quien permanece actualmente en Estados Unidos. Otros llevaban carteles que decían: “Estamos con Elvira”. Los organizadores dijeron que más de 2.000 personas participaron en la protesta, sin embargo, las autoridades señalaron que hubo 600 manifestantes. Al final del acto, se instaló un estrado y decenas de oradores exigieron una vía para que los inmigrantes ilegales obtengan la ciudadanía estadounidense. Arellano se convirtió en una activista y en símbolo nacional de los indocumentados que son padres, al desafiar la orden de deportación y pronunciarse desde la Iglesia Metodista Unida Adalberto en Chicago, donde permaneció con su hijo desde el 15 de agosto del 2006. Elvira Arellano reside actualmente en Tijuana, ciudad fronteriza con San Diego. Saúl está en Chicago, bajo el cuidado de su madrina, y asistirá el 12 de setiembre a una concentración por una reforma de inmigración, en Washington, dijo su madre a la prensa en México, el martes. La semana anterior Saúl, acompañado de su madrina y el pastor de la iglesia donde Arellano se refugio durante un año, pidió ante la oficina local de la congresista Zoe Lofgren de California que ayude a solucionar la situación de su progenitora y de otras 34 personas que se encuentran en la misma situación. Saúl Arellano también aprovechó la oportunidad para solicitar a la representante que apoye las propuestas HR 1557 y HR 2182 que buscan beneficiar a la inmigrante y a otros que como ella fueron separados de sus familias por una orden de deportación.
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